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"La cerveza es la muestra de que Dios nos ama y quiere que seamos felices".

sábado, 15 de octubre de 2016

ClotoberFest, Exitazo total

Muy buenas a todo el mundo, queridos míos. Hacía ya la leche que no ponía nada por aquí, pero como siempre digo, no tengo tiempo para tantas cosas.

Supongo que ya sabréis que el pasado fin de semana del 1 y 2 de Octubre tuvimos el placer de organizar el 1er Festival de Cervesa artesana del Clot, conocido como ClotoberFest. Para los que no hayáis podido asistir, solo deciros que no os habéis perdido nada... ¡¡¡OS LO HABÉIS PERDIDO TODO!!!

La ejecución del festival, fue llevada a cabo por gente maravillosa sin la cual yo no hubiera podido llevar a cabo este evento solo: Jordi, de Cerveses JK (con quien tuvimos doble placer, puesto que presentamos una cerveza que hemos realizado juntos y de la que hablaré después en la siguiente entrada) y el Ateneu del Clot, que además del local pusieron a sus "curritos" a darle al callo como unos campeones.

Nunca puedo fardar de nada, porque intento ser humilde e intento evitar los halagos (que luego me crezco y no puede ser), pero tengo que decirlo: los carteles fueron diseño mío. El logotipo que se usó para la publicidad, para los vasos y para las camisetas, también son mérito propio, así como el montaje de los logotipos que se pueden ver en la trasera de las camisetas que se vendieron casi todas... Ya digo, un exitazo. Pero no hablemos más de mí.

El número de asistentes no me quedó claro, pero recuerdo que fueron aproximadamente unas 1.300 personas (más o menos). Sinceramente, siendo la primera muestra de cerveza artesana del Clot y sin antecedentes claros, solo me atreví a validar el pedido de 1.000 vasos de cristal (que se regalaron a las 1.000 primeras personas con su entrada a 2€ cada una), porque ¿quién se iba a imaginar que lo íbamos a petar de esa manera? Pues Jofre, presidente del Ateneu. Él insistió que hiciésemos 1.500, pero como salen las ferias de este tipo normalmente, me hubiera conformado con vender 600 vasos, la verdad.

No tengo ni idea de cómo tuvimos tanto éxito, la verdad. Hay varias teorías:
-El gran poder de convocatoria del Ateneu.
-El gran poder de convocatoria que tiene que sea el único y el primero del Clot.
-Que fuera a cubierto.
-Que a la gente le va mucho el pimple.
-Que teníamos DJ's traídos por Northern Clot que pinchaban en directo.
-Que me pasé con las plegarias a Nuestro Señor para que fuera bien.
-Que qué sé yo, ¿una mezcla de todas?

La fórmula del éxito no la puedo rebelar porque no la sé, pero sí os diré que he quedado encantado, que los cerveceros han quedado encantados, que los de las comidas quedaron encantados, que los asistentes (alguna salvedad siempre hay) quedaron encantados, que la organización quedamos encantados... Cuanto encanto, jejeje.

En fin. No quiero dejaros con los dientes largos, pero he de hacerlo. Os dejo un enlace para que podáis ver algunas de las fotos más chulas que se hicieron durante el evento de la mano del fotógrafo oficial, Jofre (sí, el "presi" del Ateneu).
Fotos Clotoberfest 2016

Me despido dándole las gracias a todos:
A Jordi de JK por embarcarse conmigo en esta aventura tan arriesgada.
A Jofre, Ángela, Sergio, Antonio, Sergi, Enrique, y tantos otros (lo siento chicos... tengo una memoria de chichinabo y no me acuerdo de todos los nombres y eso me duele...) del equipo del Ateneu por hacerlo posible, ya que sin su trabajo y colaboración nada se hubiera hecho;
A Birra 08, CESC, Capfoguer, La Surfera, Tous d'Anoia, Barret, a Autòctons y a Rostisseria Com a Casa por participar;
A los DJ's tan dedicados de Northern Clot por poner marcha al festival desinteresadamente.
A mis padres, mi mujer, mis amigos, mis colegas, mis clientes, a los locales que me permitieron colgar carteles y a Dios por el apoyo recibido;
A, por fin, todos los asistentes que habéis hecho que sea un éxito rotundo.

Gracias por volver a leerme, espero que os haya valido la pena. Salud y sed buenos, o el año que viene no os dejaremos venir ;).

sábado, 30 de abril de 2016

De vuelta de Luna de miel

Buenas a todos, queridos míos. Esta entrada, después de unos cuantos días de mi vuelta a casa está dedicada a mi paso en mi Luna de Miel por tierras niponas.

Sí. Leéis correctamente. He dicho Luna de Miel. Desde luego no me he ido de vacaciones porque me apeteciera (mentiría si dijera que no me apetecía), me he ido por obligaciones conyugales (y porque si no me voy después de casarme, no me voy, y mi ahora esposa hubiera dejado de serlo antes de empezar si quiera, aunque ese no es el tema).

Cuando escogimos el destino no estaba yo demasiado entusiasmado en cuanto al tema de las cervezas, porque estaba seguro de no beber otra cosa que no fuera la hiper conocida Kirin Hichiban o la Asahi Súper Dry. No mentiré cual bellaco diciendo que no he sucumbido a las garras de las industriales en este viaje, pero también digo que no tienen nada que ver con las mier…coles de Bruselas que nos venden en el territorio Euro bajo el nombre de susodichas marcas.

 Comenzaré por decir que mientras cenábamos en un 2°piso (al parecer es de lo más normal que hayan restaurantes, bares u otros negocios en plantas superiores a la calle, o incluso en sótanos… Ahora el Miu Barcelona, fusión japonesa-Mediterránea no me parece tan estrafalario...) unos Udon soba me encontré con una marca desconocida: Yebisu (hoy descubro que es una marca del grupo Sapporo). Según me informó la amable anciana de los fideos, es el nombre de un dios japonés (uno de los siete dioses de la fortuna). Una lager que nada tiene que envidiar a las de aquí, por que además de ser de 50cl (sin despeinarse), según reza la etiqueta, es todo malta.
 Con eso ya digo mucho. Con la manía adquirida por las compañías europeas (y no europeas) de abaratar costes insultando a los consumidores a niveles que rayan la obscenidad gastronómica cambiando la mitad de la malta por otros cereales mucho más económicos, había perdido la fe en las grandes casas, y me ha hecho falta traspasar dos continentes enteros y un mar para ver que en este mundo aún hay grandes empresas competentes en este sector.
 El sabor, no es que fuera espectacular, pero hacer bien una Lager, es difícil. Y hacerla tan bien, es poco habitual. ¿Cremosa y sedosa a la vez que ligera? Nuevas experiencias. Esto promete.

 Otro día, en la Tokyo Tower, las tantas de la tarde (digo las tantas por que no me acuerdo de la hora, pero ya era de noche). Estamos en la cafetería y mientras mi señora esposa (se me hace raro no decir mi novia…) se toma una cola, yo me pido una Kirin Stout. ¡Una stout! Hay que ponerle nota en el Untappd, vamos.
 Aprovechando que hay Wi-Fi gratis (cómo nos gusta esa palabra…) le meto. Una buena negra, la verdad. No era pesada, no era demasiado ligera, aromas suaves (como he ido descubriendo poco a poco y por los carteles de publicidad, les gusta la cerveza maltosa) a malta tostada y caramelo, sabor suave y sabroso con una textura sedosa que, lejos de ser parecido, me recordó al tacto de la capa de polvo que cubre a los mochi (ese dulce a base de pasta de arroz).

 Otro día más, y de llegada a Nikko (una zona preciosa a las afueras llena de templos de todo tipo, que al final acaban pareciéndose todos de puro cansancio...) vi la primera cerveza artesanal, que al parecer es de la zona. A la vuelta, la adquiero junto con otra que veo después. No es cuestión de ir todo el día con las botellas en la mochila, que pesan.

 He podido encontrar durante días diferentes cervezas artesanales en muy diferentes lugares, y si he podido, físicamente, me las he llevado todas. En algunos sitios es difícil, porque teniendo 6 variedades diferentes, o más, cualquiera carga todo el día con ellas...

 Creo que voy a corregirme a mi mismo diciendo que no fue en Nikko donde encontré las primeras artesanales, porque ahora me he acordado que la primera que encontré fue en la tienda de la Tokyo Tower. Descubrí que es artesanal porque después de intentar leer los kanjis encontré de mera casualidad en letras occidentales una web donde conocí al productor: Gotenba Kogen. Una curiosa cerveza con miel del Honey Tokyo Proyect. Dulce pero no empalagosa. Guay, empezamos con buen pie.

 He encontrado cervezas ricas y sabrosas en todos los bares (a precios acordes con el nivel de vida, espero, porque... Collons, nen...). Allá a donde fuera, máquinas de vending ofreciendo 10 tipos diferentes de café en botellas de aluminio, 7 Eleven en casi cada calle (en algunas calles, incluso dos uno enfrente de otro en una boca del metro cada uno, chinos haciendo turismo (los reconoceríais porque, como les he definido en este viaje, son los españoles de Asia: gritan, los niños se portan fatal, no tienen vergüenza, se te cuelan si pueden...)... Espera, me desvío del tema. Esta entrada es para hablar de cerveza de Japón, no del viaje en si mismo...

 Pues como decía, se pueden disfrutar cervezas distintas. En cada lugar las suyas artesanales. Es cierto que alguien me comentó que había bastantes cerveceras por allí, pero sinceramente, no tenía intención alguna de ponerme a buscar (en el viaje de novios se va a lo que se va: a andar y ver templos, edificios, santuarios, a comer delicias locales y si cae alguna, pues echar una copa. Y luego, a "dormir"), pero si me las encuentro, me emociono y no veo nada más...
 Por cierto, no veáis lo difícil que es llevarse de los bares las botellas... No hay manera. Como las devuelven, no te las quieren regalar. Un par accedieron, otras, o las he perdido, o me las he llevado metidas en la chupa (bendita chupa, que haría sin ella el los festivales...) a escondidas sin que me pillen, que son muy atentos, amables y considerados, pero tienen una mala leche, también...

Aun que no tienen nada de japonesas, en una hamburguesería hawaiana en la que entramos a cenar una noche, conseguí llevarme unas botellas de Kona Brewing muy bonitas. Y muy sabrosas. Estos americanos siempre hacen buenas cervezas, y diametralmente opuestas a las locales, puesto que el lúpulo esta más presente que la malta.

Conclusión:
 No voy a especificar cuanta cerveza he bebido (bastante) ni como me han sentado (estupendamente), porque lo que quiero recalcar es algo que se deberían meter en la sesera los "empresarios" de la hostelería:
 Viajado se descubren cosas, y la gente que viene a nuestra ciudad no descubre nada nuevo (a nivel gastrobeer) porque muchas veces han de encontrar un sitio concreto donde poder disfrutarlas (no negaré que me va bien que los guiris que pasan cerca de la tienda no tengan otro sitio al que ir a beber cosa buena, pero soy así; quiero que el mundo disfrute de esta pasión, de la buena cerveza, el dinero es secundario, todo y con eso diré que no me iría nada mal tener un poquito).
 Si la restauración turística (y no turística) se pusiera las pilas, otro gallo nos cantaba. Pero muchos prefieren dar producto barato y a cambio de un coste escaso, tener un beneficio escandaloso.
 En Japón van al revés. Puede que las cosas sean caras (una media de 650 yens tanto en tienda como en restaurantes) pero tienen un ritmo muy distinto, una cultura de tolerancia por el medio, de respeto por las cosas bien hechas, limpios (ni una papelera en todo Tokyo, Kyoto, Takayama, Nara, Nikko, Hiroshima, etc., y ni un papel en el suelo... igualito que aquí, vamos) organizados, aprecian sus productos locales por encima de la importación... Y todo eso, se nota en las cervezas que me he ido metiendo en el cuerpo estos días (y en las delicias locales que hemos comido). Cosas buenas y de calidad indiscutible, artesanales, e incluso industriales.
 Espero que comprendáis la importancia de exigirle a vuestro bar de confianza que comience a pedir (y si es a mí, pues mejor que para eso hago micro distribución) cervezas artesanales, para que cuando vayáis a, Japón, por ejemplo, no se os haga extraño beber en condiciones en un restaurante sin tirar de vinos caros.

Gracias por vuestro tiempo. Espero hayáis disfrutado con mis palabras como yo dejándooslas.

Salud.

P.D: Os dejo una foto de las cervezas que me he traído en la maleta, para que veáis lo chulas que son algunas.

sábado, 23 de abril de 2016

Feliç Sant Jordi

Buenas de nuevo, queridos míos.

La entrada de hoy, 23 de Abril de 2016, no va a ser como la de abril del año pasado. Ya os explicaré en otra entrada el por qué. De momento conformaros con un fuerte grito de paz:

Feliç diada de Sant Jordi!!!


Porque eso es todo lo que me da tiempo de escribir hoy.

Gracias a todos por vuestra compresión. Sé que esperabais un cuento, un chiste, un poema... pero qué queréis que os diga... estoy muy ocupado, pero siempre tengo tiempo de dedicaros, aun que sea, dos líneas.

Portaros bien o el dragón vendrá y os chamuscará el culete.

Salud.

sábado, 5 de marzo de 2016

Clásicos de ayer y de hoy presentan... Volumen I

Buenas a todos, queridos míos...

MAREDEDEUSENYOR!!! ¿Pero por qué nadie me avisa que llevo cuatro meses sin escribir nada aquí? Mira que me digo cada día "Sí que hace un tiempo que no escribo, pero no es para tanto". Vaya... un poco más y abandono, y eso, jamás. Antes muerto que sin silla... sobre la que sentarme a escribir. Mejor lo dejo y vamos al grano...

Esta entrada que hoy estoy ofreciendo a vuestros ojos (que sin duda estarán llorando de alegría al ver que no me he ido a ninguna parte y sigo escribiendo), la dedico a los clásicos. ¿A Charlie Chaplin, a los Barça-Madrid, a Mozart? No señores. A los estilos clásicos, evidentemente.

Pero, ¿qué entiendo yo, Mr. Birra Birrae por "estilos clásicos"? Ahora lo veréis. Pero antes, dejadme aclararos que le dedico esta entrada a los clásicos porque desde que el mundo de las artesanas esta revolucionado, se sacan de la manga estilos, los reinventan, los mutilan... Yo quiero darles un repaso rápido a algunos (no a todos, que me da pereza contarlos todos en una sola entrada) de los estilos que muchos tienen olvidados en favor de la innovación o de las modas y que tengo el gusto de tener en mi lista de productos habituales.

Lager: Algunas lager son estilos muy consumidos aunque la mayoría del público no tiene ni idea. Las primeras tienen origen en Alemania, aunque han ido adaptándose a los gustos de los consumidores de los distintos países donde se elaboran. Las tipo lager, tienen un número limitado de estilos, pero entre ellos encontramos cosas como:

-Helles; un tipo de rubia de sabor suave con un amargor suave pero presente. ¿Te gusta esa marca que tiene un cuerpo celeste por logotipo? Prueba esta. Seguro que te va a a encantar: Moska Rossa.

-German pilsner: Una versión a la alemana de otro clásico denominado Bohemian pilsen. Suave, de gasificación media, color pajizo y amargor notable y fino). Si eres de los que prefiere una "litrona", esta no tiene el tamaño, pero el sabor, desde luego, es mayor: Aktiens Jubilaum Pils.

-Märzen: De más graduación que una rubia habitual, con más cuerpo y un amargor más suave, casi nulo que a nivel histórico se elaboraba en marzo para servir tras tres meses de maduración. Es la versión bien hecha de la conocida marca de verde etiqueta y doradas letras con nombre y apellidos alsacianos. Una buena: Aktiens Dieselross Öl.

-Dopplebock: una lager de sabor meloso, color oscuro y gradación elevada. En el mundo de las comerciales no hay de estas, pero como te gusten fuertes y sabrosas, pero no pesadas, esta es la tuya: Ayinger Celebrator.

Weizen: Hay ciertas marcas comerciales que hacen un uso fraudulento de la imagen de un fraile en sus etiquetas, como si por ello sus cervezas fueran a tener una calidad y una elaboración que realmente no tienen. Pero ese no es el tema. El tema es que a mucha gente les gusta, pero no saben ni cómo se llaman o qué son. Solo saben una cosa: son de trigo. Y eso, es mentida. No son de trigo, LLEVAN trigo malteado, que no es lo mismo. A más de un 50% de trigo en la elaboración, no sería bebible por su exagerada acidez. Lo se. Pero hablemos de las buenas:

-Hefeweizen: La más tradicional de las cervezas de trigo. Sabores que recuerdan al platano, el mango, la galleta e incluso el clavo. Si quieres unas buenas opciones, te recomiendo: Minera Avet, Atkiens Hefeweizen, Segarreta Tradicional o Ponent Blat.

-Dunkel Weizen: Otro tipo de trigo más dulce y con más cuerpo, es esta. Mantiene las mismas características en boca que la anterior, pero con toques más tostados debido a la mayor intensidad en el malteado de los cereales usados. Antes de que se agoten pruébala: Glops Fosca de Blat.

-Weizenbock: La fuerte de la familia. Más alcohólicas que las anteriores, presentan características similares a las dunkel, pero con una densidad mayor y una intensidad de sabores muy superior. No puedes perderte: Schneider weisse Unser Aventinus TAP 6 o una versión castellana, Queens Vier.

Porter: Pocas de este tipo suelen encontrarse en el país, porque la gente suele beber con más asiduidad otras similares como son las Stout, que son parecidas a la vez que diferentes.
De estilo inglés, son negras, con cuerpo y muy reconstituyentes. Una buena pinta de este bebedizo y casi no hace falta cenar. Yo cenaría con un par y luego otra para bajar, pero ese es otro tema...

-Porter: De sabores torrefactos intensos que dan toques de café y cacao. Cuerpo en boca y gasificación muy fina y no suelen pasar de los 4-5º ABV. Una que me encanta: Fuller's London Porter.

-Mild Porter: Más suave de alcohol y con notas más dulces, se presenta sedosa y agradable acompañada de dulces. Algo para catar: Minera Carbó.

-Baltic Porter: Mucho más alcohólica que las originales tienen notas afrutadas y muy licorosas. Suelen estar en los 8-10º ABV. Una pena porque ya no existe, pero era genial: Mataró Baltic Porter.

Stout: Las Stout, como bien he dicho, son semejantes a las Porter, pero tienden a ser mucho más... edulcoradas. Rectifico, que es de sabios: saben a golosinas de regaliz. En concreto a los regalices negros, como ella. Originario de Irlanda, es un estilo mucho más extendido, como hace muestra de pavoneo esa casa que tiene un libro de récords mundiales.

-Stout: Negra con más cuerpo que las otras cervezas británicas debido a la alta densidad proporcionada por la adición de maltas quemadas. Regaliz y café son sus principales características. No tienden a superar los 5º ABV. Una opción válida y de calidad: Porterhouse Wrasslers XXXX.

-Imperial Stout: Manteniendo las características anteriores, esta variedad contiene un elevado grado alcohólico que supera los 9º ABV. Ideada para la casa real rusa, a los que les gustó la Stout, pero la querían con una fuerza desbordante. Cosas buenas de verdad: As de Trèvols y La Pirata Black Block.

-Foreign  Stout: Más suave que la anterior, esta en 6-8ºABV y estaba pensada para aguantar viajes fuera de las islas. No os perdáis: L'Anjub Juliett.


Bueno, queridos míos. eso no es todo, pero lo va a ser por hoy. Que estoy cansado y tengo sueño, para qué mentir.

Os espero en la próxima entrada. Sed buenos y no bebáis el agua del WC embotellada que sirven por ahí.

Salud.








viernes, 30 de octubre de 2015

DEP Mister Huxley

Buenas a todos queridos míos.

Los Buenos Días no son para todos, ya que ayer falleció Steve Huxley. Algunos lo conoceréis, otros no. Para los que no, os diré que en vida ha sido inspirador para la gran mayoría de maestros cerveceros. Este personaje emblemático que va a vivir durante muchos años en los corazones de los cerveceros del país, fue capaz de darle la vuelta a la visión de la cerveza desde hace unos 20 años.

Soy una persona sensiblera, pero no me tengo por mentiroso, así que diré que la pena que siento es en gran parte empatía por mis compañeros de profesión. No es que Steve no me cayera bien, es que nunca llegué a conocerlo en persona. Es una lástima, porque ahora solo podré conocer sus historias por boca de otros. Supongo que es mejor que nada.

Lo que más me hiere en este momento no es su muerte (todos morimos algún día), si no el no haber llegado a conocerlo antes. Es de esas cosas que vas dejando por falta de tiempo. "Un día me juntaré con un par de colegas del sector y les pediré que me presenten a este tipo del que tanto hablan" me decía muchas veces. Ya no puedo hacerlo. Ya no hay persona a la que conocer. Solo queda el recuerdo y un largo adiós que nadie quiere pronunciar pero que todos nos vemos forzados a decir en algún momento de la vida.

No quiero escribir tanto como para que parezca que lo conozco, ni quería dejar la oportunidad de despedirme de un Grande de este mundo y que nos ha dejado huérfanos de su magia lupulada y maltosa.

Te deseo lo imposible Mister Huxley: Un nuevo amanecer rodeado de todos los que te querían, los que te admiraban y los que queríamos conocerte. Un nuevo amanecer lleno de cervezas de las que a ti te gustaban, de las buenas. Un amanecer donde todos pudiéramos decirte: "Te echaremos de menos, Maestro, marcha contento hacia el fin de tu ocaso sabiendo que has hecho feliz a tanta gente a través de tu paso por sus vidas".

A Dios le pido se apiade de tu alma inmortal, y que tal vez, solo tal vez, podamos coincidir un día allá arriba.

Descansa, Maestro.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Oda a una hermosa cervecera.

Hola de nuevo queridos míos. Hoy me he puesto tontorrón y como ya sabéis que me gusta escribir, pues me puesto a ello. Hoy es algo más especial: Oda a una hermosa cervecera. Espero que os guste mi verso libre.

Me despido antes de que podáis empezar a leer, porque el poema es lo último que quiero que os quede en las retinas. Sed buenos y ya sabéis qué no habéis de beber... Salud.



Enamora solo con verla ahí  tan llena de vida
vibrante y con en carácter de una Bière de Garde
llenando la sala con su risa alegre y fuerte
como de aromas llena la copa un Dry hopping.

Campos de cebada caen de su cabeza dejando
doradas espigas reposando sobre sus hombros.

Su piel de tonos tostados como copos de avena
es fina y sedosa como una buena Ale inglesa.

Sus ojos del color del flor del lúpulo fresco
miran con alegría el mundo de manera singular.

Sus labios suculentos y de color rojo intenso
tienen el aspecto de una dulce lámbica kriek.

Sus pechos llenos como sacos de malta 
asoman por sus ropas del color de las Porter.

Bajo su corta falda unas piernas largas y carnosas
sostienen un cuerpo que bien podría ser el de una Trapense.

Todo intento por acercarme a ella fue infructuoso
hasta que la invité a tomar una copa de cerveza.

Me dio las gracias mostrando sus perfectos dientes
más blancos y tan refrescantes a la vista como una witbier.

Tiene un humor ácido y y salado como una Gose
pero su corazón es tan dulce como una Doble abadía.

El amor al igual que las Lager bien elaboradas
tiene su tiempo de guarda a la espera de madurar.

Si no pudiera yo seguir amándola como hasta ahora
sería como beber una IPA de 500 IBUs reales:
sin sentido, muy amargo y muy caro sería el trago
de no tenerla cerca de mí por cuanto mi corazón la anhela.


Eric Carranco.

lunes, 31 de agosto de 2015

Vaciones en Praga

¡Jopelines! (por no decir otra cosa) Se me acabó el descanso... Ya hace días, pero como es lunes me quejo el doble.

Hola a todos queridos míos. Hoy estoy un poco triste, y con sueño de más. Se me han acabado las vacaciones... y el fin de semana. No es que fueran largas, pero eran mías.

En fin. Vuelta al curro como todo el mundo, y vuelta a mis escrituras. La entrada de hoy no es para deciros que estoy cansado, que también. Es para daros la tabarra con mis días por Praga. Sí, señoría, en Praga. La capital de la República Checa. País donde nacieron los conceptos de filtrado de la cerveza y donde nació el estilo más soso y flojo a la vez que malditamente popular suave y consumido a nivel mundial de todos: Pilsen/ Pilsner/ Pils.

No es que no me gusten las Pils, evidentemente, es que la mayoría de las cervezas que te puedes encontrar en el mercado son eso. Y aunque sea la cuna, no siempre en los orígenes saben mantenerse a la vanguardia.

Igual no me explico bien... Staropramen, Budejoviky, Pilsner Urquell y Krusovice son las cerveceras más consumidas y exportadas de esa república, con lo que las encontramos aquí en la mayoría de grandes superficies, y allí en todos los bares. ¿Queda más claro?

Cuando dije que iba a Praga muchos me dijeron que me iba a poner fino filipino bebiendo. Cuan equivocados estaban. Sí, la cerveza es muy barata. Más que el agua o los refrescos gaseosos, pero es que es normal. Es lo que más se consume y lo que más se produce. Y no se puede decir que sus cervezas sean un producto que pueda llegar a ser caro. Además, a mí me gusta, cuando voy a alguna parte fuera de mi radio habitual de paseo, catar las cervezas de la zona, pero "cohone", si me pones eso, ya no lo quiero. Es como si un belga le diera por querer catar una de nuestras industriales con nombre de forma celeste de cinco puntas y apellido bávaro, producto que ya se encuentran es sus supermercados... Sí, si el personaje en cuestión solo quiere pimplar, lo entiendo, pero yo no soy de esos. Yo me decanto por encontrar algo con encanto, algo único, algo que tenga esencia, y bebérmelo.

Como no encontraba nada de eso, a la hora de comer me tomé una Kozel 11º (11º grado plato no es ni de lejos 11º de alcohol... os lo digo a los que alguna vez habéis ido y habéis catado una de 11º, 12º o 13º y os habéis quedado pillados con la suavidad con la que entran. Dividid entre dos y restad +/- 0,3 y obtendréis aproximadamente una idea del alcohol que lleva esa cerveza. Más o menos... no siempre es tan aproximado como parece, pero por ahí va) Černý con mi plato. Esta rica. Nada espectacular, pero acompaña bien las comidas fuertes de la zona con sus toques a caramelo quemado, fondo de café mu tenue y más cuerpo que las rubias de la zona. Repetí el proceso un par de veces en un par de restaurantes más: comer con Kozel. A falta de algo mejor...

Paseando y dando una vuelta de reconocimiento por la zona del Puente de Carlos IV, vi un par de cosas interesantes... hasta que me fijé mejor y vi que solo en apariencia. Como ir a Madrid y ver una cerveza que no habías visto y descubrir que es la nueva etiqueta de Mahou, o pasear por Amsterdam y ver una botella edición especial de Heineken, para entendernos. La primera cosa fue un Minisupermercado (si es que los términos no se contradicen a sí mismos e implosiona el mundo...).

        



La segunda, una ¡¡¡TIENDA COMO LA MIA!!! A, no, espera... yo no me dedico a la venta (ni exclusivamente y de casualidad) de industrial local y sidra irlandesa de renombre... Paso.











Me quedé con ganas de más. De algo mejor. No tuvimos que callejear demasiado para llegar de casualidad a un sitio que ofrece seis tipos de cerveza artesana de producción propia. Una minipivovar con restaurante incluido. Una delicia: U Tří růží (Las tres rosas) se llama el lugar.
Es precioso, y como podréis ver, tienen unas curiosas ornamentaciones con cuadros, ilustraciones y murales pintados en la pared. Además de poseer diversos diplomas certificados de concursos. Unos cracks de aúpa.

Por si sentís curiosidad: http://www.u3r.cz/
















Mi mujer me prohibió catar las seis, así que me conformé con cuatro por este orden:
-Una Rye Ale como ninguna. Bueno, miento... como la que mi amigo Alex ha estado elaborando para Forn Baltà. Excelente equilibrio entre el amargo suave y los sabores del centeno. Creo que es algo superior dentro de algo no clasificado como "pepino" (pepino son aquellas cervezas con gusto y aromas extremos que te llevan a alucinar pepinillos).
-Una Viena Red (Lager roja) que resultó estar ligeramente contaminada con bacterias. No me importó, eso me reafirmaba que es artesana. Como digo no me importó porque hay dos tipos de artesanos cerveceros: los que han tenido una contaminación y los que la han de tener. No me he muerto.
-Una Černý (Negra Lager checa) de notas frescas y fondo acaramelado. Excelente y mejor que la Kozel, sin duda alguna.
-Una Pale Ale al estilo inglés con unas notas tan refrescantes como amargas. Excelente y la mejor de las cuatro. Qué cuerpo, que aromas, que crema...
Cuando ya has catado eso, no te queda mucho por lo que vivir... ahí.

Al lado casi, en la misma calle se encuentra el Beer Museum Praga. Intenté entrar, pero por lo visto el museo es un lugar demasiado pequeño para entrar más de dieciséis personas. Debe tener su encanto, pero como no me dejaron entrar, tampoco me frustré demasiado. Ya me conozco al historia de la cerveza. No creo que me haya perdido nada demasiado importante. Lo único que lamento (aunque viendo el panorama de lo que se bebe por ahí, no demasiado) es no haber catado cuatro cervezas de productores artesanos de República Checa. Claro que viendo los carteles, creo que ya los conozco.

Ni os suplico que vayáis a verlo, ni os digo lo contrario. Si eres curioso, debe ser curioso de ver. Si tienes demasiada información el la cabeza como yo... es un paseo curioso (por lo que se ve desde fuera y por lo que se intuye dado el tamaño) por lo conocido.


Otro día, de hecho era el último, encontramos un restaurante (no me preguntéis dónde) donde además de buena comida, tenían también su propias cervezas. Esta vez opté por una Honey Lager. Suave y fina con un regusto al rato de tragar que daba a entender que sí, que esta hecha con miel. Mostraba ya densidad más elevada de lo habitual en una lager, pero claro, hablamos de una hecha con miel.


Antes de marchar, como última voluntad de alguien que se le acaban los días de descansar fuera de sus fronteras, fuimos a un hipermercado de la Tesco. Ahí había para dar y tomar...





...de Lagers, vamos. En grandes cantidades y ocupando un cuarto de pasillo con cada marca. Lo que se dice variedad... bueno... tenían un pasillo aparte para las sin alcohol. Un Callecuatro, (antes conocidos como Continhente) de aquí, tiene más o menos la misma cantidad de cervezas locales y de importación. Me gustó ver más variedad (incluso Bernard o Klaster  que ya las he catado) que por la calle. Pero creo que eso es habitual en cualquier sitio.
No mentiré diciendo que cargué como un cosaco, porque yo no facturo maletas para cuatro días. Ni diré que todo lo que había eran Lagers sin nada especial. Algúna que otra especialidad se podía ver, pero como he dicho, el último día y sin facturar maletas, acompañado por una mujer que no me deja beber como dictan estos viajes (¡Ah, hola cariño! Te quieroooooo... [a ver si cuela y no se enfada...]).

Del resto del viaje, no os hablo porque,
1º- Es mi tiempo libre.
2º- No hay nada interesante en él (hablando de cerveza).

Si eso, me despido no sin antes dejaros una muestra de los carteles que hay por ahí. Sed buenos, y si vais a beber alguna pils, por el amor de Ceres y Gambrinus... que no sea Cruzcampo.


Salud.