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Como dijo Benjamin Franklin:

"La cerveza es la muestra de que Dios nos ama y quiere que seamos felices".

jueves, 23 de julio de 2015

La cosa está así...

Buenas de nuevo a todos queridos míos.

Hace algún tiempo que estoy hablando con varias personas sobre diversos temas relacionados con el mundo de la cerveza artesana. Cada uno tenemos un punto de vista según nuestras experiencias en diversos campos, pero hay algo en lo que la mayoría creo que estarán de acuerdo conmigo.

La cosa está así: No hay gallinas para tanto maíz. Esta es una frase que me dijo alguien y de la que estoy al 100% de acuerdo con ella. No hay tantas bocas hechas a la buena cerveza para la cantidad de marcas que siguen saliendo.

¿De quién es la culpa? De nadie en particular y de todos un poco. La culpa no es de nadie en concreto, porque la verdad es que nunca nadie ha dicho (que se sepa): "Voy a generar un aluvión de producto para saturar el mercado y que nadie se pueda beneficiar de una subida de clientes". Por desgracia, es lo que hay. Estamos ante un aluvión de marcas que copan el mercado sin darle tiempo a que trague lo que ya hay y se acostumbre a ello.

Hay muchos que dicen: "En EEUU la cerveza artesana se vende en los supermercados y es habitual encontrarla en cualquier pub". Lo que no piensan es en el trayecto que ha recorrido la cerveza artesana en dicho país a lo largo de unos 50 años. Sí. 50 años, no haciendo cerveza artesana, pero sí haciéndosela en casa. Los cerveceros caseros (dejo lo de homebrewers a los angloparlantes, que tenemos lenguas muy ricas en vocablo aquí sin necesidad de acudir a términos foráneos que se traducen literalmente igual) en USA llevan medio siglo practicando con materias locales. Aquí, la mayoría de cerveceros caseros no pasa de 10 años y con packs ya preparados que nos traen desde alemania, Reino Unido, bélgica... Hay gente que no lleva ni 2 años haciendo cerveza en casa y ya se monta en el grano y el lúpulo a hacer cerveza en instalaciones profesionales, lo cual me parece muy atrevido, y es así como uno hace cosas chulas, pero también es así como ser saturan los ojos de la gente a la vez que sus bocas antes incluso de poder siquiera catarlas.

No me malinterpretéis. Estoy en favor de la variedad, pero hay un grave problema es cómo se está planteando aquí. Demasiada variedad no siempre es beneficioso, porque no hablamos de una marca que hace muchas cervezas, sino de muchas marcas que hacen muchas variedades. La pecera es pequeña, y se está llenando de peces pequeños que se dan golpes unos a otros y se comen la comida dejando poco donde comer y poco sitio donde ponerse. la cantidad de comida no cae en proporción a la cantidad de peces que entran en la pecera, y más de uno de esos pececillos ya están agonizando.

Para que me comprendáis y no tengáis ganas de echarme las manos al cuello (que me leo y me dan ganas de pegarme con una botella de las gordas), os voy a poner el simple ejemplo de Brooklyn Brewery: Una cervecera artesana para una ciudad de algo más de 15 millones de habitantes entre los 80 y los 90. Repito: 1 marca para unos 15M de personas potencialmente clientes, hace unos 30 años. No voy a decir nada más, porque sobran las palabras.

Bhá. Ya sabéis que me encanta hablar tanto como escribir, así que voy a continuar dando datos.

En Barcelona provincia, hay algo más de 5,5M de personas, incluyendo niños, abstemios, ex alcohólicos, y otros colectivos de personas no bebedoras. Voy a rebajar un poco las cantidades de marcas que hay solo en la provincia de Barcelona para no asustar a los números, y siendo sincero... porque he perdido la maldita cuenta... cada semana aparece una nueva. Vamos a suponer que hay unas 30 (más abajo os pongo un listado de las que recuerdo, así a bote pronto) si no me equivoco... que seguro son tranquilamente bastantes más. Veis la proporción. No, no es una pregunta. La estáis viendo: Más de 30 marcas para unos 5,5M de clientes potenciales hoy día, frente a 1 marca para unos 15M hace 30 años. Esto os debería decir algo. Aparte de que no somos NY, claro, que personalmente, no me importaría.

¿Cómo va a solucionarse la cosa? No quiero decirlo. Me duele pensar que se nos puedan ir algunos pocos buenos por la falta de interés en un producto que ya se ha catado frente a un muro escalable lleno de novedades que sube incesante sin dar tiempo a catarlas todas. No quiero decirlo, pero lo he dicho: Cerrando. Cerrando algunas por la falta de estabilidad que va a seguir experimentando la falta de interés del público. Un interés que crece a un ritmo muy distante del número de cerveceras, de marcas y de estilos.

No somos vinateros. La gente no para a comprar cajas de cerveza de la zona para la familia al pasar de camino a casa después de las vacaciones. La gente tiene un interés todavía muy verde. Poco atrevimiento y menos experiencia aún.

Hay otros factores que deslustran en buen trabajo porque provocan condiciones de poca estabilidad en este sector tan nuevo, pero de eso hablare en la siguiente entrada.

Solo espero no haberos puesto tristes, no haberos enfadado, no haberos hecho reír. Solo espero que penséis en ello, que lo interioricéis y decidáis cómo influir en vuestro entorno para que estas consecuencias sean solo un simple recuerdo en la historia de la cerveza artesana en vuestro país. En vuestra región. En vuestra ciudad.

Me despido de vosotros. no sin antes deciros, sed buenos y no bebáis de eso que ya sabéis, y mucho menos de esa nueva variedad Zero... que no estaba seguro de que pudieran hacerlo peor, pero por lo visto, lo han conseguido: Calidad Zero. Y no hablo de la Coca Cola.

Salud.

Listado de las que me vienen a la memoria: La Pirata, Sant Jordi, Palau, Glops, JK, Cesc, Birra 08, Bripau, Bertus, Barret, As, Ausesken, Moon, Art Cervesers, Barcelona Beer Company, Fort, Krut, BeerCat, Roses de Llobregat, Ratpenat, Cornélia, Crápula, Espiga, Bleder,  Cerverus, Edge Brewing, Catalan Brewery, Condal, Trival... y otras cuantas más.

lunes, 29 de junio de 2015

1+1= 2 (Para qué decir más).

Buenas a todas y a todos, queridos míos.

Estoy de nuevo dándoos la brasa porque me gusta brasear cosas, y no tengo barbacoa, así que me entretengo con vosotros.

Fuera bromas (hasta la próxima que suelte), esta entrada es para ofrecer mi más sincero aplauso a todos vosotros. ¿Por qué? Ay, ay, ay que no recordáis nuestra fecha especial.

Queridos míos, llevamos 2 años juntos. Dos años ofreciéndoos lo mejor de nosotros. Dos años amando este proyecto, odiándolo, sufriéndolo y gozándolo. Dos años cuidando de esta hermosa criatura, en comprenderla y haciéndola crecer. En invertir horas, esfuerzo y peculio.

2. Un número precioso. Indica que el 1 esta lejos. Que llevas el doble de lo que llevabas en el primero. Que algo va bien.

Para qué decir más que: Gracias. Gracias de nuevo a todos aquellos que me dan las alegrías suficientes para que esto valga la pena.

A mis padres, que no me dejan nunca solo (suena a literal, y casi lo es... el día que no vienen por aquí, me preocupo...) ante los problemas.
A mi mujer, porque siempre me mete caña cuando la necesito (te prometo que la web esta casi en marcha, no me pegues más collejas, por favor. Y ya he recogido la ropa [igual esto no tendría que ponerlo por aquí...]).
A mis amigos, que son los que son y son demasiados para ponerme a contarlos todos, pero gracias a todos por animarme y preocuparos de mí, por apoyarme y por comprar (sobretodo por eso, que no solo de ánimos vive el hombre, jejeje).
A mis clientes asiduos, porque sin ellos, pues no seríamos quienes somos ni estaríamos aquí ya.
A mis clientes de "de tanto en tanto", porque son igual de importantes que los primeros.
A la gente que entra preguntándome por cosas que no valen nada, les informo de que no tengo y acceden a probar cosas nuevas, porque me dejan hacer mi trabajo: dar a conocer nuevas experiencias, compartir la sabiduría y hacerlos felices, aunque solo sea por un rato.
A mis otros clientes, a los que les ofrezco mis servicios y mis productos y me dan la oportunidad de hacer felices a sus clientes en sus establecimientos.
A mis proveedores, porque sin ellos no habría cosas que ofrecer... Y porque a algunos les tengo mucho cariño después de tanto tiempo compartiendo ratos (breves, sí, pero buenos), información y alguna cervecita que otra.
Por último, siempre el más importante: Dios, porque sin Él, nada de esto me sería posible. Siempre le siento cerca y tengo ánimos por ello. Por eso y por algo que dijo un hombre hace mucho:

"La cerveza es la muestra de que Dios nos ama y quiere que seamos felices".
Benjamin Franklin.

Me despido de vosotros, ávidos lectores, amados míos, no sin antes daros de nuevo las gracias por este segundo año con vosotros, porque es un regalo (aunque haya días que tenga ganas de matar a alguien del ministerio fiscal por cómo nos destrozan a golpes de billetera... pero ese, es otro tema).

Gracias y hasta pronto. Ya sabéis lo que no debéis hacer: lo que yo no haría, que es poco.

Salud.

martes, 9 de junio de 2015

Esto no es discutible

Hola a todos queridos míos. Si miro atrás y oteo al horizonte mirando desde que escribí la última entrada, me parece muy lejano, pero no hace tanto. Más de lo que me gustaría, pero menos del que creía que había pasado. La falta de tiempo en estos tiempos (válgame me la redundancia) es algo común, y como soy un hombre moderno, no soy diferente.

Pero vayamos a lo que nos trae aquí: La cerveza. Bendito caldo que tantas alegrías nos da. La gente tiende a diferenciar las cosas de una manera muy clara. Precio y calidad.

Todo el mundo sabe que la calidad tiene un coste, que se ve repercutido en el precio final. Voy a poner unos ejemplos para que comprendamos todos lo que quiero decir antes de profundizar:
Panamá Jack es una empresa de calzado lo suficientemente conocida como para que comprendáis a lo que me refiero. Panamá Jack hace unas botas estupendas y no son precisamente baratas, pero unas que te compras, duran mucho tiempo. Calidad/precio: Muy bien. Si te compras unas botas de Carrefour, la goma se desgasta en un tris y en menos de un año te has de comprar otras, os lo aseguro. Calidad/precio: una mierda.

Con este sencillo ejemplo comento algo tan esencial como esto: Si por el precio de una cerveza artesana te compras un pack de latas del Mercadona,te felicito. Compras leche Pascual, Pan Bimbo, galletas Cuétara, Donuts Panrico, congelados Pescanova y ron Barceló. Sin embargo, a la hora de tomaros una cerveza os gastáis menos que un eunuco en meretrices.

Venga, seamos serios. El placer, el sano y nutritivo placer de una cerveza, o de cualquier otra cosa que sea de calidad y que nos dé una subida de endorfinas tiene un precio. Varía en dependencia a lo que escojamos, pero os aseguro que no hay comparación entre una buena cerveza natural y una lata de algo que sale de fermentar subproductos que le llegan al fabricante en otra lata.

Voy a ser el que lance la primera piedra, por que yo también he caído en eso, y por ello conozco las diferencias entre lo que es y lo que debería ser. He probado de las mieles del buen caldo, y he degustado los placeres del paladar. Y os insto a que hagáis lo mismo. Os aseguro que no querréis volver atrás.

Sin ir más lejos, estando en un evento familiar, tuve la oportunidad de volver a catar una de esos refrescos alcohólicos a base de cebada, maíz y arroz con algo que dicen es lúpulo de una famosa marca mediterránea con un astro de menos de seis puntas y más de cuatro, de apellido bávaro. No miento cuando digo que me pasé ipso facto, tras el primer trago, a la Coca Cola.

Bocapija o morrofino podrían ser un par de peyorativos adjetivos para referirse a mí, y sin dudas serían ciertos. Pero no llevamos siglos mejorando el sabor de las cosas para acabar tomando semejantes productos dañinos para la sensibilidad de nuestras lenguas. No llevamos años intentando promover los productos de autor, los productos artesanos y de calidad frente a las barbaridades de las grandes casas, que han olvidado lo que es auténtico y comercializan subproductos de lo que debieran ser para que la gente se gaste más dinero por que sí. Lo hacemos, porque el hombre esta en este plano existencial, y tiene la capacidad de gozar, y lo justo es que gocemos con algo digno de ser mencionado. Necesitamos disfrutar de nuestra mortalidad y necesitamos hacerlo bien.

Si crees que beberte cuatro latas de algo con colorante E-150D te va a hacer feliz, hazlo. Te aseguro que solo si desnudas tu mente y pruebas una significativa alternativa natural podrás decir que has gozado con una cerveza. Y esto, no es discutible.

Si no me crees a mí, pregúntale a cualquiera que haya pasado por mi tienda a tomarse "una normal". Lo que se beben, les cambia la cara y los conceptos precipitadamente establecidos de lo que es la cerveza.

No me enrollo más. Solo espero que esto que os digo no caiga en saco roto. Vivid un poco, bebed bien, y disfrutaréis de verdad de esta vida y sus placeres no pecaminosos.

Espero que os haya gustado y disfrutéis tanto como yo disfruto de escribiros. Salud.

sábado, 2 de mayo de 2015

Birras Ibéricas Cap 5: Felicidades, Extremadura

Buenas a todos, queridos míos.

Como es de costumbre en mi persona, intento pero no consigo hacer más ágil este blog y hacer constantes entradas. No es por falta de genialidad (me queda una abuela, pero la veo poquito) o de soltura. Es como siempre digo, por falta de tiempo.

En fin. Volviendo al tema de las bebidas que tanto nos gustan. Quiero felicitar a una parte de la península muy dotada de animales de bellota y de la cual se desprende un aroma a rústico: Extremadura.

Estos señores, aparte de tener jamones de los mejores, así como embutidos, aceite de oliva, cereales y vinos, además, se han subido al carro del caldo de cebada y lúpulo.

En concreto, quiero felicitar por su exitosa entrada en el mundo de las artesanales a Blomberg. Bueno, a la señorita Bárbara Blomberg no, que ya está muerta... No tranquilos, no es nada macabro. Todo tiene su explicación. Ahí la dejo:

Todo empieza en pleno S XVI, con Carlos V (del Sacro imperio Romano Germánico) y I de España. Muchos de vosotros sabréis (y si no, os lo digo yo), este señor vino desde Gante, Flandes (situado en la actual Bélgica) para gobernarlos a todos, para encontrarlos, para atraerlos a todos y en las tinieblas atarlos... Uich, que se me va la pinza... Básicamente vino aquí porque hacía más sol y se estaba mejor, y ya que era el rey, pues eso (es coña, pero cuela fijo). Entre otras cosas, este hombre se trajo dos importantes para él: sus maestros cerveceros y a Bárbara Blomberg. La señorita Blomberg era la amante (pero no esposa) de este flamenco entronado.
Al final de sus días, este hombre, amante de las buenas bebidas y de las malas mujeres, decidió hacerse un hueco en el monasterio de Yuste, en la provincia de Cáceres, allá por Extremadura.

Por todo esto, los chicos de Cervezas Artesanas del Oeste pensaron: "Las pasiones de Carlos V fueron la cerveza y su amante". Y claro una cosa lleva a la otra... y salió esto.


El maestro cervecero de Blomberg, es un holandés afincado en Cáceres desde hace unos años. Como su pasión también era la cerveza de calidad, decidió ponerse manos a la obra.

De momento tienen cuatro cervezas elaboradas con mucho esmero, la verdad.

Original Blonde: Una rubia suave y sedosa de alta fermentación al estilo belga.

Caramel: Una reproducción muy equilibrada de las Dubble Abbey con menos gas que las que estamos acostumbrados a catar, y sobre todo con mucho sabor gracias a las maltas tostadas y a la miel de las Hurdes con las que se elabora.

Blanca: Una weizen muy correcta y delicada. No me gusta engañar a nadie. No es la mejor ni es la más espectacular de las cervezas de trigo que he probado, pero qué narices, bien buena que está ella.

Original Bio: Es como la Blonde, pero elaborada con productos de producción ecológica. Tiene el sello de la comunidad europea para los productos de esta clase, y he de decir que está más sabrosa que la primera todo y ser la misma receta.



Se que hay más cervezas extremeñas, pero como siempre digo (¿lo hago?) este es mi blog y comento lo que conozco y lo que me gusta. Ojo, que no quiere decir que si no comento algo no es porque no sea bueno, aunque es probable que así sea. Puede simplemente, que no lo conozca todavía.

Reitero: Felicidades, Extremadura por vuestro buen gusto.

En fin. Buenas noches (en efecto, he empezado a escribir por la mañana y se me ha hecho de noche... qué lento soy aporreando teclas...). Sed buenos, no hagáis cosas que yo no haría y sobre todo dormid de gusto, soñad con los lúpulos y que no os muerdan las chinches.

Salud.

lunes, 20 de abril de 2015

Micro relats de Sant Jordi '15


Hola queridos todos.

En esta entrada de hoy solo voy a decir una cosa: Feliz Sant Jordi.

Es broma. Pero os dejo con un relato que sigue al que hay en los puntos de libro que estoy regalando esta semana con la cerveza Sant Jordi. Los que no tengáis un punto de libro de Birra Birrae, pasaros por aquí, comprar una Sant Jordi, y sabréis de qué va la cosa.

Salud.

P.D: El relato, como es de un patrón catalán, lo he realizado en catalán, evidentemente.

El Mestre cerveser i el Drac

Un bon matí, el Drac es va despertar amb gana.
-Bon dia fa, i la panxa la tinc buida. Remei posarem quan trobi el mercat.
Dit això, va agafar el cistell de la compra i va sortir del cau. Es va apropar al poble del costat per comprar uns cereals per l'esmorzar. Feia poc que s’acabava d’instal·lar a la cova nova i no coneixia ningú, encara. Tan bon punt va arribar al poble, una masovera jove el va veure. Ell, en un intent per ser bon educat, va somriure ensenyant les dents. La noia cridà i fugí espantada per les esmolades dents del gegant reptilià.
-Un drac- cridà-! Un drac al poble! Correu insensats, o ens menjarà a tots.
El drac, espantat per la cridanera població que no havia vist un drac en sa vida, va exclamar:
-La Verge!!! Quina setmaneta porto!!!
I va sortir corrents amb la mala sort de trencar la font del poble i un parell de cases amb la cua. Tot sense males intencions, és clar.

Al cap d’unes hores, al cau, es va adonar que hi havia runa a la bossa de la compra. I quina sorpresa, que no només runa, si no també una xicota ben plantada vestida de princesa adormida. Pel que es veu, en un descuit amb la cua, ensorrant una de les cases, la noia va caure dintre i es va esvair.
-Ai la mare que em va matricular! I jo què faig ara amb aquesta mossa? Nena- va dir-li-. Desperta, carat. Ai Deu meu Senyor... en quin merder em ficaràs tu ara... Desperta!!!
La noia despertà, cridà i es desmaià de nou.

Alhora, al poble buscaven un paladí capacitat per matar el drac que segrestà la Princesa. Ningú volia barallar-se amb un drac, i van començar a parlar de obeir el drac donant-li una verge cada setmana per que deixés el poble tranquil. Quan ja estaven resignats, un noi amb valentia i embolcallat amb més ferro que una llentia alçà la seva espasa i proclamà. Jo mataré el drac. Era en Jordi, el jove mestre cerveser del poble. El que portava no era valentia, era una merda que no hi veia. Però, ningú va voler dir-li que no. Encara que seria una llàstima si el matava el drac. Ningú manegava com ell els cereals per fer cervesa.
-Ves-hi! Fes-te un home! Sigues un valent!
Varen cridar-li per engalardonar-lo més, si cabia. I allà que va anar. Quan ja estava lluny, algú va preguntar:
-Què porta posat? Una armadura?
-Restes de peces de la cerveseria. Tubs i d’altres- va respondre algú-.
-Pobre noi... Es ben foll... Espera... la espasa... no era la pala de remenar la barreja per la maceració?

En Jordi es va acostar fins a la cova del drac i va cridar des de la porta.
-Surt!!! Drac!!! Surt i... i... i baralla con un home. O com un drac... És igual. Però surt ja que em pixo i necessito fer pipí, però, abans, t’he de matar.
El drac, espantat per tanta violència gratuïta, va treure el nas, i en veure el “cavaller” que volia matar-lo es va sentir tranquil. Només era un noi; poca cosa.
-Es pot saber per quina raó m’hauria de deixar matar per un menut amb una... pala?
-Doncs per que he de rescatar la princesa abans no te la mengis i demanis més verges. Encara que sé de bona pinta que la princesa molt verge no n’és pas... no sé si m’explico- li picà l’ullet.
-Per què m’hauria d’interessat aquesta informació- digué amb els braços encreuats-?
-Perquè al poble diuen que vols verges per menjar... No? Una a la setmana.
-Que jo no menjo gent!!! Prenc una dieta rica en verdures i cereals variats. Anava al poble a comprar-me'n quan s'han tornat mig grillats i han començat a cridar. M'he espantat i he sortit corrents. Per desgràcia, he trencat algunes cases amb la cua. Ha estat sense voler... i pel que sembla, m'ha caigut una noia a dintre la bossa, juntament amb maons i alguna pedra.
-On és?
-Les he llançat fora. No vull runa a casa meva.
-La princesa, home.
-Oh, és a dintre. Encara està anada. S'ha desmaiat.

En aquell moment la princesa surti del cau corrents cridant i es posà darrere del cerveser. -M'ha raptat per menjar-me! M'estava pentinant al balcó quan aquest malvat ha ensorrat part i m'ha ficat al seu sac. Ha estat terrible! -Tranquil·la, nena. Que ja sóc aquí. Escapa't cap al poble. Però abans un petó.

La noia, després del petó sortí corrents, i a uns cent metres cridà: -Gràcies noble cavaller! Si sobrevius amb tu em casaré.
-Sí, sí... en això estava pensant jo- digué en Jordi en veu molt baixeta, però el drac tingué una oïda molt fina i el sentí-.
-Si et cases amb ella, seràs rei algun dia.
-No vull ser rei. Jo vull fer cervesa. Bona i de qualitat, no com la que fan a la gran ciutat, que és tot aigua bruta amb color de pipí.
-Què és cervesa?
-No saps què es la cervesa? De debò?
-No n'he begut mai.
-Doncs t'agradarà. És com una abraçada als sentits. Amor líquid, felicitat a base de cereals, aigua i llúpol... Vine amb mi.
-No crec que sigui bona idea. Els del poble em volen mort... Espera. Tinc una cosa que ja li va funcionar en un altre indret a un altre drac.

El drac va treure uns llibrets amb el títol: Jo, Drac. Era una mena d'escrit on s'explicava què és un drac, les seves costums i les seves manies. En Sant Jordi, com se li va començar a dir a aquell jove cerveser, va començar a repartir pel poble els llibrets, juntament amb roses d’or fetes pel drac (els dracs estimen l’or més que els nans, i el treballen millor que els propis nans) tintades de vermell amb sang del propi drac, com a pacte de pau i com a pagament pels desperfectes causats. Després, va portar al drac al poble i van fer una festa i varen brindar amb la millor cervesa del jove mestre cerveser.

És ençà aquell dia, que cada 23 d’Abril és costum regalar una rosa vermella, un llibre i brindar amb la millor cervesa.

Salut i pau. 

viernes, 13 de marzo de 2015

Pan, algo y pan. Volumen 2

Hola de nuevo, queridos míos.

Ya sé que estamos casi a mitad de mes y que no he hecho una entrada desde el 26 de febrero, y que tenéis hambre; lo sé. Y es por eso mismo, porque tenéis hambre, que os voy a dar la brasa con los bocatas-maridaje. Bienvenidos a Pan, algo y pan. Volumen 2.

Hoy hablaremos de bocatas más elaborados, con más chicha y más personalidad, e incluso, por qué no decirlo, más estrafalarios. Pero empezaremos por algo sencillo:


-Pepito de ternera con pimientos (como si pudiera haber sin pimientos y seguir llamándose Pepito...):
Este estupendo bocado lleno de personalidad, sabor, merece por sus toques suculentos cervezas a la altura de las expectativas. Una Brown Ale sabrosa que no se deje eclipsar por la carne, y que no sea demasiado dulce y mate el pimiento verde. Mi recomendación: Ausesken Torrada. Una delicia en su estilo.


-Bocadillo de albóndigas:
No os asustéis; si Joey Tribbiani de la mítica serie Friends se los comía doblados, vosotros os los podéis comer rectos. Yo me he hecho alguno, y molan mucho. Pero volquémonos en el tema; A diferencia de la ternera entera, las albóndigas con salsa ofrecen un toque más especiado, y como se suelen servir con queso fundido, o en su defecto, rayado, merece una cerveza más ligera, puesto que es algo contundente, os lo aseguro. Hay pocas cervezas de este estilo que tanto me gusta y que tan poco se conoce: Dunkle Lager; lager tostada de sabores torrefactos y cuerpo ligero. Ideal para este plato de tenedor hecho bocata. ¿De qué cerveza hablo? De Glops Torrada, por supuesto.



-Bocata calamares:
Un bocadillo tan típico castizo que no entiendo porqué, si en la meseta no hay donde cazar calamares (es broma, ya sé que no se cazan, se crían por esquejes). El caso es que alguno me he zampado como buen catador de bocatas que soy, y digo que me gustan. Redundantes en féculas por lo de rebozarlos y ponerlos fritos en pan, pero ricos con mayonesa son ligeramente pesados, y aunque necesitaría una cerveza ligera, y una rubia Lager le entra de miedo, como una Napar Pils, diría que hay cosas que se pueden mejorar, como meterte una Mild Ale (también conocidas como Summer Ale) frescas y cítricas, ya sea porque llevan lúpulos con esas características o porque les añaden pieles de estas frutas. Quer Citra me parece una opción viable, así como Popaire Escuma de mar.


-Bocata de lomo bacon queso/ lomo queso azul/ lomo con huevo bacon lechuga/ un largo etcétera de bocadillos de carne de cerdo:
Los bocadillos de estas magnitudes poco o muy épicas, que a todos nos ha entrado en la boca alguna vez sería conveniente darle algo ligero pero sabroso. Una Märzenbier o una Bock, ambas Lagers con cuerpo, pero sin pasarse de notas tirando a maltosas pueden encajar bien haciendo además que pase todo para adentro. Diesel Ross Öl de la artesana alemana Aktien, HP Bock de la danesa Refsvindinge, Glops Doble... Hay muchas donde elegir, sin duda.

-Bocata de caracoles:
Es broma. ¿Os imagináis el bocata resultante? Demasiado crujiente...


-Hamburguesas especiales:
De entre vosotros que me leéis, aquel que nunca jamás de los jamases se haya comido una hamburguesa, no ha vivido. Sobre todo porque es uno de los bocadillos más moldeables que existen. Voy a referirme a Ella haciendo referencia a las especiales, no a a  "pan-cachocarnepicada-pan". Una hamburguesa, una señora hamburguesa con su lechuga, tomate mayonesa, etcétera (me gusta escribir "etcétera"), merece muchos maridajes. Empecemos:

1. Una Irish Red para la típica con bacon y queso; ¿Porqué? Pues porque hablamos de sabores ahumados, dulces y suculentos, y eso, con una cerveza dulce y seca entra de maravilla. Recomendación: Muchas, pero sobretodo Porterhouse Red Ale.
2. Una Rauchbier para una Burger BBQ; ¿Porqué? Porque los sabores ahumados se conjugan en tu lengua y se deshacen en tu paladar (¿o es al revés? no se... tú, pruébalo). Recomendación: Fumada de Glops (cuántas Glops estoy poniendo hoy... pero es que están estupendas), o si te atreves, de Schlenkerla, Märzen o Weizen. De estas dos ultimas, la primera es la más potente.

3. Una Weizen para burguer picante, de esas que llevan tabasco o chili en la masa de magro; ¿Porqué? Pues porque el trigo malteado, con sus sabores a plátano, galleta, etcétera, y su densidad en boca, apacigua el sabor del picante dejando el recuerdo agradable y la boca lista para otro bocado. Recomendación: Minera Avet, Segarreta Tradicional, Blomberg Blanca... La lista es larga

4. Una Wit Belge, también conocida como Blanche para una de esas pseudo-hamburguesas de pescado; ¿Porqué? Porque normalmente estas, se acompañan con salsa tártara o de mostaza suave. Necesita una cerveza suave y refrescante que retire los excesos de aceite de la boca sin perturbar los sabores. Además, es una cerveza ligeramente ácida debido a que se elabora con trigo crudo, pieles de cítricos y cilantro, y nada pega mejor que el limón al pescado frito. Recomendación: Blanche de Charleroy, Blanche de Namur, o Amadeus. Pero si queréis algo curioso, Tous d'Anoia Roqueta, hecha con trigo tostado que le deja un toque diferente.
Y eso es todo. No tengo ya más dedos con los que escribir, que se me gastan. Me despido a la espera de que me hagáis caso en algo de lo que digo, disfrutéis de vuestras vidas, de vuestras birras y de mis palabras. Eso sí, si tenéis dudas, no dudéis en preguntarme.

Me voy, queridos míos; no me esperéis sobrios. Portaros bien y no hagáis nada que yo no haría, que a estas alturas de la vida y del blog, ya sabéis qué es.

Salud.

jueves, 26 de febrero de 2015

Entrevista con la cerveza (Ida total de olla)

Buenas a todos queridos míos.

Los que me conocen bien saben que soy un personaje peculiar cuanto menos. Y los que me conocen muy bien saben que de vez en cuando se me va la olla de maneras insospechables. Por eso hoy comparto parte de mi locura dándoos algo diferente: Una entrevista a la cerveza artesana.

Espero que la disfrutéis. Yo me despido aquí, porque es un formato diferente, y quiero que os quedéis con la entrevista.

Sed buenos. Salud.


Hoy tenemos a una invitada especial, que ha tomado personalidad para poder entrevistarla. Demos la bienvenida a nuestra amiga, Cerveza Artesana.

Buenas tardes. Bienvenida.
Muchas gracias. Es un placer estar hoy aquí.

Explíqueles a los lectores, ¿por qué está usted tan rica?
Vaya. No es la primera vez que me lo dicen, pero es la primera vez que me lo preguntan. Usted sí que va directo al grano señor Birra Birrae.

Espero no haberla molestado con una pregunta tan directa, señorita Cerveza.
No, para nada. No me molesto y encantado le daré un par de razones.
La primera, es que soy la muestra de que Dios existe y quiere que los hombres (y mujeres, claro está) sean felices. Es una cita de Benjamin Franklin. Un gran hombre aficionado a mí que sabía lo que decía.
Otra razón, es que llevo unos 5.000 años dando todo para complacer a la humanidad. Digo unos 5.000 porque con esta vida que llevo, he perdido la cuenta real.
Otra razón por la que estoy tan rica, es contengo compuestos bioquímicos que me dan sabores muy dispares, dependiendo del estilo en que me tomen. Ahora, por ejemplo, esta muy de moda vestirme con largas y pesadas cargas de lúpulo. El equivalente en amargor a un Gin Tonic, podría decirse.

Pero no a todos les gusta el amargor.
Cierto. Aun y estar de moda el lúpulo como principal componente organoléptico, todavía conservo muchas propiedades... podría decirse que más... dulces.

¿Debido quizá a la malta?
Exactamente, gracias. Una tiene una edad y a veces olvida cosas.

Pues sigue estando estupenda para tener tantos siglos.
Va a hacer que me ponga Amber Ale, con esos comentarios tan aduladores, señor Birra Birrae. Jejeje.
Como decía, es cierto que las maltas me dan toques más maltosos, válgame la redundancia. Maltas caramelizadas y tostadas, o claras, pero con una gran contenido en maltodextrinas y otros azúcares, sobre todo azúcares NO fermentables, que me dan además, más cuerpo.
Incluso, y esto no es que sea algo habitual, pero hay quienes me añaden fruta o zumos para darme sabores más aceptables para ciertos públicos.
Podría decirse que estoy muy... ¿cómo ha dicho antes...? Rica, eso. Podría decirse que estoy muy rica porque durante todos estos siglos me han perfeccionado, me han moldeado y me han adaptado a los paladares de las generaciones que me consumen.

¿Quiénes fueron los primeros en hacerla? ¿Quienes fueron sus padres?
Uf. La verdad es que ni nacimiento fue un poco aleatorio. Realmente no nací de un solo sitio ni un solo momento concreto. Solo puedo decir que las levaduras Saccharomyces siempre está presentes en mi vida. Piense que al tener más de 5.000 años y sufrir tantos cambios, viajar tanto y adaptarme a tantas culturas, es muy complicado decir quién fue mi padre con nombre y apellido, sobre todo porque en la época no tenían apellidos.

Diga alguna civilización. La primera que recuerde.
Los sumerios supongo, claro que Mesopotamia tampoco estaba muy lejos cuando empecé a andar por este mundo. Lo que puedo decir es que a los egipcios les divertía mucho hacerme recetas diferentes para cada evento.
Más tarde me fueron adoptando muchas otras civilizaciones, sobre todo del Mediterráneo. Luego fui subiendo hasta llegar a las zonas más nórdicas de Europa. Allí me querían mucho. Igual que los egipcios, creían que era un producto Divino. Con "D". Me veneraban. Lo pasé bien en aquellos años.
Los celtas y los íberos también me tenían en estima, pero con la llegada de los romanos, me diezmaron en producción dándole más importancia a mi primo: El Vino. Él estaba contento, pero a mí la verdad me daba lo mismo, no soy rencorosa. Como enseguida me adoptaron los monjes de toda Europa, a mí plim. En los monasterios me lo pasé de miedo alimentando a esos barrigones, sobretodo en cuaresma, que no podían comer nada sólido. Menudas moñas pillaban, Sobre todo los Priores de cada orden. Las cervezas que estos tomaban eran bastante más fuertes que las de los monjes "rasos", como los llamaba por entonces. Ahora veo por qué algunos hacían voto de silencio... para no decir tonterías, imagino.

Hay quien dice que es usted muy frágil. ¿Qué dice a eso?
Pues que quien lo dice sabe de qué habla. Soy fácilmente corrompible, por eso necesito a mi buen amigo el lúpulo. No solo me sirve para vestir el olfato y el gusto. También me preserva de mis enemigos: las bacterias.
Claro que no siempre estuvo ahí. Antes me tenían que acicalar y curar con hiervas diversas; hinojo, romero... incluso dátiles y no se que más. Dependiendo de qué receta, y de qué época, me ponían una cosa u otra. Incluso tenía mis propios maestros Gruiteros, que me preparaban expresamente el Gruit para evitar mi corrupción química. Pero eso fue hasta... S. XI- S. XII. creo. Para entonces empezaron con el lúpulo, como comentaba.

Muy interesante. Y dígales a los lectores, cuántos estilos tiene.
Uf. Cada vez son más difíciles las preguntas, pero al rededor de unos 70 estilos. Aunque creo que no llego a esa cifra; no se, debería revisarme eso. Claro, que eso son los estilos actuales reconocidos. ¿Sabía que la inmensa mayoría de estilos reconocidos actualmente son fruto de la diversificación fruto de las ansias de crear nuevas formulas tan solo durante los dos últimos siglos?
Es curioso; más de 5.000 años de existencia, y en solo algo más de 200 años surgen todos esos estilos nuevos tan distintos.

Pues algo tenía entendido, sí.
Además, cada dos por tres, alguien intenta crear algún estilo nuevo. He de decir, que aun que me alaga, no todos llegan a hacer un buen trabajo. Les falta mucho camino por recorrer. Reinventar estilos de cualquier manera no creo que se le pueda llamar reinventar, pero lo importante es que el espíritu de novedad está ahí.

Y hablando de innovar y de moda, ¿qué es más importante, Imagen o Producto?
Me ofende profundamente esa pregunta.

Lo siento... yo...
Es broma, tranquilo. Pero es cierto que hay controversia en eso. Sin ir muy lejos, podemos ver cómo grandes empresas hacen algo a lo que le ponen el nombre de cerveza y con lo que no estoy de acuerdo -pero en fin- y le imponen al público una imagen, una estética y un no se qué que qué sé yo que hace que hasta yo me crea que lo que hay detrás de la etiqueta, que lo que hay detrás del anuncio de marras es lo que prometen. Pero no es verdad. La cerveza está viva. Yo estoy viva. No estoy muerta como esas cosas embotelladas de bonitos y brillantes colores debidos a su falta de naturalidad. A mis primos, el vino y el yogur, no los matan. ¿Alguien vería bien hacerlo? Se pierden todas las propiedades beneficiosas que los hacen ser como son.
En fin. No me quiero calentar demasiado, que me hipercarbonato y me salgo.
Volviendo al tema de la imagen, tampoco estoy diciendo que cuando se haga algo me etiqueten con un "gomet". Si dentro de la botella tenemos algo bueno, no lo escondamos tras un feo etiquetado.
Hay que darle dualidad a las cosas. Bueno y bonito.

¿Y barato?
¿Barato? No entiendo por qué miramos el "barato". La gente se compra cosas que no usa, o peor, que no necesita. Eso amigo mio, es caro. ¿Has gozado de mí? ¿Te has refrescado? ¿Has encontrado la pasión en mi cuerpo? ¿Ríos de placer te han abordado? Bueno, quien dice ríos, dice brisas. Da igual.
Si alguna de esas cosas te han pasado, lo que para unos es caro, para ti será barato.
Tampoco quiero que la gente crea que pretendo hacer millonarios a los Maestros cerveceros que me miman y me entienden.
Si algo puede parecer caro, es quizá por que detrás de mí se esconde un oscuro impuesto. Eso o que me han metido más arreglos que al coche de tuneado de un "cani". Todo suma.
Pero también digo lo contrario: si después de tomarme, no quieres saber más de mí, te he salido cara. Hay veces que no puedes beberme porque no me han hecho bien. De cualquier manera. A veces, pasa. No soy digna en esas ocasiones, que por desgracia, no son contadas.

Duras declaraciones sobre ti misma.
He de ser dura conmigo misma. He de ver siempre el objetivo delante de mí. Placer de los sentidos. Si en algún momento dejo de ofrecer eso, dejo de tener sentido. He de conseguir la perfección en mi ejecución.

No hace mucho un personaje, ha comentado que la hacen en garajes y que es insalubre. ¿Qué responde?
Que es gilipollas.
Es decir, sí que hay quien me hace en garajes, pero para consumo casero. Además, para llegar a ser insalubre, deberían beberse toda la producción de golpe, o hacerme en un váter sucio. Puede que me ponga "mala! algunas veces, pero difícilmente me voy a poner como para enfermar a alguien.

Y para acabar, ¿qué les diría a nuestros lectores?
Gozad de cada día como si fuera el último de vuestras vidas: Con calma, con sabiduría, con los vuestros, con amor, con respeto, con fe, con pasión, y sobre todo, con cerveza.