Hola queridos todos.
Hoy me ha pasado algo que no debería ver nadie con mi pasión: Me han pedido que les abra unas botellas en la tienda... ¡PARA TIRARLAS A LA PICA!
Tranquilos, todo tiene una explicación simple: Un coleccionista de tapón corona, un señor de Ibiza, que acaba de volver de una convención de coleccionistas en Alemania, ha pasado a comprarse algunas cervecitas catalanas, por aquello de los tapones personalizados. Después de charlas un rato, cogerse algunas y remover la caja de las chapas, me ha pedido que le abriera las cervezas ahí mismo. casi me da un patatús, porque el hombre no tenía intención de bebérselas todas. Solo quería las chapas y el contenido le daba igual.
Comprendo la pasión del coleccionista, pero ellos no comprenden la pasión que tengo por el liquido elemento, y aunque me ha costado un poco, y haciendo caso omiso, se las he abierto, y les he servido a él y a su amigo una a cada uno en copa (pretendían además cometer el sacrilegio de tomarse dos grandes caldos directos de botella... Para mi persona, algo inaudito. Ni que fueran pingajos industriales de la Mahou o la San Miguel...
En fin, que casi lloro porque me he visto obligado a tirar por el sumidero dos botellas. Las otras tres he tenido vista y me las he guardado con otra chapa cerrada a presión y puestas en la nevera. No he llorado, porque las que he tirado (porque han hecho efecto Geiser) no valen una leche, pero las tengo porque me las van pidiendo y las que eran buenas he podido salvar una directamente en copa y las otras tres, ya os lo he dicho...
Ahora mismo, estoy un poco contento. No es un secreto que con el estómago vacío se notan antes los efectos, pero tampoco estoy como para no escribir sin faltar a las normas de la cohesión ortográfica o meterle una patada a la gramática.
En fin, queridos y queridas míos. Me despido con este consejo: Si me queréis hacer daño, tirad por el sumidero a alguna de mis amantes embotelladas, si me queréis hacer feliz, haced lo mismo con una Cruzcampo.
Sed felices y comed maridando correctamente.
Salud y buena semana.
Ven a visitarnos, estamos en
C/Andrade, 2; Barcelona
Y no dejes de visitar nuestra Web
birrabirrae.webs.com
Como dijo Benjamin Franklin:
"La cerveza es la muestra de que Dios nos ama y quiere que seamos felices".
lunes, 10 de marzo de 2014
sábado, 1 de marzo de 2014
Le falta solera.
Hola de nuevo queridos todos.
Hace ya tiempo que no escribo nada. Las últimas entradas que he publicado he de confesar que las tenía ya pasadas. Revisionando "Californication" por segunda vez me dado cuenta de ello, ya que Hank, el protagonista tiene problemas para escribir desde hace bastante tiempo. No es que yo tengas los problemas sentimentales de los que hace gala David Duchovny en esta serie dramática y cruel disfrazada de erotismo desenfrenado, simplemente no encuentro un momento para ponerme a escribir. Momento tengo muchos, pero siempre me interrumpen cuando tengo la inspiración buena, o simplemente no tengo ganas y lo voy posponiendo.
Y hablando de posponer, he estado catando últimamente cervezas varias que me dejan sensaciones algo decepcionantes. Cervezas que debieran ser mucho mejores, y tienen un ligero matiz de decepción en paladar y en nasal. No es que estén malas, o que no estén bien hechas, lo que pasa es que la cerveza, queridos míos, necesita sus tiempos de guarda.
Al igual que un enfermo de gripe, nuestra mejor amiga necesita reposo. Como una flor de azahar acabada de fecundar, necesita madurar el fruto. Si no respetamos eso, perdemos muchas cosas buenas. Una abadía con sabores de Juanolas... no es agradable. Una Brown Ale áspera y con sabores de manzana golden no es lo que queremos. Una Wee Heavy ácida no es lo que cabría esperar de semejante bebedizo.
Señores, señoras, como si de un brandy se tratara, a las cervezas de las que hablo les falta solera. Sí. Es muy posible que por culpa de las prisas provocadas por la presión ejercida por el público enfervorecido y exigente de su caldo, muchos cerveceros artesanos noveles (y no tan noveles) se ven abocados a sacar prematuramente su delicado y preciado tesoro antes de lo previsto, lo que provoca estos desastres embotellados de los que hablo.
Clamamos al cielo cuando abrimos una cerveza y nos ocurre alguna de estas cosas, o maldecimos al caldo, que no tiene la culpa de ser prematuro. Es comprensible. Nadie quiere que le pase eso, y menos después de desembolsar por ella la cantidad que sea. La has pagado y esperas que sea buena. A veces ocurren estas desgracias.
Espero que nadie haya tenido que sufrir como yo estas maltrechas ignominias que atribulan mi paladar durante largos ratos, porque la verdad es que es muy desalentador. Pero no desesperéis si os ha llegado el caso. Ni temáis a que os llegue tan furtivo final para una copa. Hay veces que se gana, y hay veces que se pierde. Si perdéis contra una de estas indefensas creaciones surgidas de una puesta en mercado prematura, darle otra oportunidad. Volver a cogerla y dejadla en un rincón seco y fresco donde la oscuridad se cierna sobre ella. Dejadle tiempo a solas para que ella misma se de cuenta de su inmadurez y rectifique con el paso del mismo tiempo que nos da paso a los meses.
Si cuando la saquéis sigue estando igual de irreverente ante vuestras papilas, darla por perdida. Es un fiasco. Si por contra, nos da aquello que esperábamos de ella, es que su creador es un buen padre. Y todos los padres se equivocan alguna vez, pero para eso estamos nosotros. Para darle una segunda oportunidad y hacer que madure de manera adecuada siendo unos buenos padrinos.
No me quiero andar mucho por las ramas que no estoy muy fino filipino. Tengo un constipado de esos que se te cogen y no te sueltan hasta que ya llevas bañador... Pero eso no viene al caso.
Me despido de vosotros ya. Espero disfrutéis de las cervezas como yo de la vida: con cariño y alegría.
Sed buenos y ya sabéis: ¡Salud!
Hace ya tiempo que no escribo nada. Las últimas entradas que he publicado he de confesar que las tenía ya pasadas. Revisionando "Californication" por segunda vez me dado cuenta de ello, ya que Hank, el protagonista tiene problemas para escribir desde hace bastante tiempo. No es que yo tengas los problemas sentimentales de los que hace gala David Duchovny en esta serie dramática y cruel disfrazada de erotismo desenfrenado, simplemente no encuentro un momento para ponerme a escribir. Momento tengo muchos, pero siempre me interrumpen cuando tengo la inspiración buena, o simplemente no tengo ganas y lo voy posponiendo.
Y hablando de posponer, he estado catando últimamente cervezas varias que me dejan sensaciones algo decepcionantes. Cervezas que debieran ser mucho mejores, y tienen un ligero matiz de decepción en paladar y en nasal. No es que estén malas, o que no estén bien hechas, lo que pasa es que la cerveza, queridos míos, necesita sus tiempos de guarda.
Al igual que un enfermo de gripe, nuestra mejor amiga necesita reposo. Como una flor de azahar acabada de fecundar, necesita madurar el fruto. Si no respetamos eso, perdemos muchas cosas buenas. Una abadía con sabores de Juanolas... no es agradable. Una Brown Ale áspera y con sabores de manzana golden no es lo que queremos. Una Wee Heavy ácida no es lo que cabría esperar de semejante bebedizo.
Señores, señoras, como si de un brandy se tratara, a las cervezas de las que hablo les falta solera. Sí. Es muy posible que por culpa de las prisas provocadas por la presión ejercida por el público enfervorecido y exigente de su caldo, muchos cerveceros artesanos noveles (y no tan noveles) se ven abocados a sacar prematuramente su delicado y preciado tesoro antes de lo previsto, lo que provoca estos desastres embotellados de los que hablo.
Clamamos al cielo cuando abrimos una cerveza y nos ocurre alguna de estas cosas, o maldecimos al caldo, que no tiene la culpa de ser prematuro. Es comprensible. Nadie quiere que le pase eso, y menos después de desembolsar por ella la cantidad que sea. La has pagado y esperas que sea buena. A veces ocurren estas desgracias.
Espero que nadie haya tenido que sufrir como yo estas maltrechas ignominias que atribulan mi paladar durante largos ratos, porque la verdad es que es muy desalentador. Pero no desesperéis si os ha llegado el caso. Ni temáis a que os llegue tan furtivo final para una copa. Hay veces que se gana, y hay veces que se pierde. Si perdéis contra una de estas indefensas creaciones surgidas de una puesta en mercado prematura, darle otra oportunidad. Volver a cogerla y dejadla en un rincón seco y fresco donde la oscuridad se cierna sobre ella. Dejadle tiempo a solas para que ella misma se de cuenta de su inmadurez y rectifique con el paso del mismo tiempo que nos da paso a los meses.
Si cuando la saquéis sigue estando igual de irreverente ante vuestras papilas, darla por perdida. Es un fiasco. Si por contra, nos da aquello que esperábamos de ella, es que su creador es un buen padre. Y todos los padres se equivocan alguna vez, pero para eso estamos nosotros. Para darle una segunda oportunidad y hacer que madure de manera adecuada siendo unos buenos padrinos.
No me quiero andar mucho por las ramas que no estoy muy fino filipino. Tengo un constipado de esos que se te cogen y no te sueltan hasta que ya llevas bañador... Pero eso no viene al caso.
Me despido de vosotros ya. Espero disfrutéis de las cervezas como yo de la vida: con cariño y alegría.
Sed buenos y ya sabéis: ¡Salud!
jueves, 20 de febrero de 2014
Esta ya la he probado -¿Seguro? -Ah, pues no.
Buenas a todos y a todas, queridos y queridas míos y mías. La entrada de hoy va a consistir en algo distinto. Algo que todo el mundo cree que ha probado, pero que solo unos cuantos lo han hecho de verdad. La entrada de hoy va sobre la variedad de marcas que hay y que creemos haber catado porque el nombre nos engaña.
Me encanta que la gente me entre en la tienda y me diga lo buenas que están las Glops, porque como ya he dicho con anterioridad, soy un enamorado de estas preciosidades. Lo que no me encanta es que me digan, "La Glops ya la he probado". Lo digo porque "La Glops" tiene 10 variedades y nunca me dicen cuál de ellas han catado. Solo saben que estaba muy buena, cosa cierta segurísimo, pero no tienen ni idea de qué variedad se han llevado a la boca, ni recuerdan el color o los sabores. Solo saben que les gustó mucho. Eso me dificulta la labor de proporcionar elementos semejantes para contentar al cliente en cuestión. Por eso siempre pregunto: "¿Seguro que era esta? Mira que hay 10 variedades...". La mayoría de veces la respuesta es "Ah, pues no. Yo probé otra, porque el nombre no me suena".
Estoy seguro de que si les meto una cualquiera les va a gustar de todas formas, pero como no quiero excederme o cometer errores me cercioro bien.
Son errores muy comunes ver una marca y pensar que ya la has probado, porque la mayoría de las marcas a las que nos tienen acostumbrado las industriales no pasan de tres productos conocidos. Bebes dos o tres referencias y crees que ya no hay más. No pasa nada. No eres el primero ni el último que lo cree así.
Otra marca que todos me aseguran haber consumido es Leffe. Claro que las han consumido, la rubia y la tostada (no negra, los belgas no hacen cervezas negras). Pero yo ofrezco 5 referencias totalmente diferenciadas. Sirvo la Triple Abadía, la Radieuse, la Rituel 9º, la Vieille Cuvée y la Ruby. Cinco variedades que no se ven en casi ninguna parte, dejando de lado algunas cervecerías especializadas, claro.
Me pasa menos con las etiquetas de Brew Dog, pero también me pasa. La gente que va directa a por la Punk IPA, no se equivoca, pero los que pasan por delante y me dicen que "Esa ya la he probado", en cuando ven que al lado hay varias etiquetas iguales con otros colores se paran y dicen "...o no. ¿Cuál es la diferencia entre esta y estas?". Entonces he de darles una clase rápida de estilos, y mentiría si digo que no me gusta explicarlos, jejeje.
Ahora viene el final, no desfallezcáis tan pronto.
Esta entrada es una recomendación para todos vosotros, lectores ávidos de conocimiento y placer: Haceros una lista. Cread una base de datos sobre las cervezas que vayáis catando. Poned marca, nombre, estilo, una descripción y si os ha gustado o no. Yo lo tengo y es estupendo para cuando llevo tantas que no puedo... Corrijo, porque da estoy dando una sensación equivocada: Va estupendo para cuando me pregunto si era esa, porque he probado tantas a lo largo de mi vida que a veces las confundo.
Mirad si me desvivo por vosotros, ávidos catadores y lectores, que me he hecho un Dropbox de esos solo para dejaros este enlace y que podáis usar la lista de la que os hablo.
Listado de cervezas catadas
Os dejo felices, libando del dulce néctar de cebada que tiene tantos nombres y tantos sabores como segundos tiene una semana.
Salud.
Me encanta que la gente me entre en la tienda y me diga lo buenas que están las Glops, porque como ya he dicho con anterioridad, soy un enamorado de estas preciosidades. Lo que no me encanta es que me digan, "La Glops ya la he probado". Lo digo porque "La Glops" tiene 10 variedades y nunca me dicen cuál de ellas han catado. Solo saben que estaba muy buena, cosa cierta segurísimo, pero no tienen ni idea de qué variedad se han llevado a la boca, ni recuerdan el color o los sabores. Solo saben que les gustó mucho. Eso me dificulta la labor de proporcionar elementos semejantes para contentar al cliente en cuestión. Por eso siempre pregunto: "¿Seguro que era esta? Mira que hay 10 variedades...". La mayoría de veces la respuesta es "Ah, pues no. Yo probé otra, porque el nombre no me suena".Estoy seguro de que si les meto una cualquiera les va a gustar de todas formas, pero como no quiero excederme o cometer errores me cercioro bien.
Son errores muy comunes ver una marca y pensar que ya la has probado, porque la mayoría de las marcas a las que nos tienen acostumbrado las industriales no pasan de tres productos conocidos. Bebes dos o tres referencias y crees que ya no hay más. No pasa nada. No eres el primero ni el último que lo cree así.
Otra marca que todos me aseguran haber consumido es Leffe. Claro que las han consumido, la rubia y la tostada (no negra, los belgas no hacen cervezas negras). Pero yo ofrezco 5 referencias totalmente diferenciadas. Sirvo la Triple Abadía, la Radieuse, la Rituel 9º, la Vieille Cuvée y la Ruby. Cinco variedades que no se ven en casi ninguna parte, dejando de lado algunas cervecerías especializadas, claro.
Me pasa menos con las etiquetas de Brew Dog, pero también me pasa. La gente que va directa a por la Punk IPA, no se equivoca, pero los que pasan por delante y me dicen que "Esa ya la he probado", en cuando ven que al lado hay varias etiquetas iguales con otros colores se paran y dicen "...o no. ¿Cuál es la diferencia entre esta y estas?". Entonces he de darles una clase rápida de estilos, y mentiría si digo que no me gusta explicarlos, jejeje.Ahora viene el final, no desfallezcáis tan pronto.
Esta entrada es una recomendación para todos vosotros, lectores ávidos de conocimiento y placer: Haceros una lista. Cread una base de datos sobre las cervezas que vayáis catando. Poned marca, nombre, estilo, una descripción y si os ha gustado o no. Yo lo tengo y es estupendo para cuando llevo tantas que no puedo... Corrijo, porque da estoy dando una sensación equivocada: Va estupendo para cuando me pregunto si era esa, porque he probado tantas a lo largo de mi vida que a veces las confundo.
Mirad si me desvivo por vosotros, ávidos catadores y lectores, que me he hecho un Dropbox de esos solo para dejaros este enlace y que podáis usar la lista de la que os hablo.
Listado de cervezas catadas
Os dejo felices, libando del dulce néctar de cebada que tiene tantos nombres y tantos sabores como segundos tiene una semana.
Salud.
sábado, 8 de febrero de 2014
La France, je t'aime.
Hola a todos, amados míos. Espero que os vaya todo tan bien como me gustaría que me fuera a mí, o mejor.
Ya sabéis que tengo tendencias a liarme a hablar de cosas que no tienen que ver con la cerveza, así que no os asustéis si de golpe a mitad de narración se me va la pinza.
Hoy quiero loar a la patria gabacha, al país de la guillotina y a la madre de la absenta: Francia.
Relaxin glass of cervecita artesanal. No os estiréis de los pelos ni os rasguéis las vestiduras. Lo digo porque cada vez que comento algo sobre una cerveza francesa la gente me dice "Si en Francia la cerveza es una mierda". Claro que lo mismo me dicen de USA... No hay nada más atrevido que hablar sin conocer. Y sobre todo, sin haber bebido (sí, con el doble sentido lo he dicho). No podemos juzgar a los vecinos porque hablen con un quesito en la boca y nos miren con altivez. Los hemos de juzgar tras haber catado sus maravillas (y sus no tan maravillas).
Allá al norte de los Pirineos, tienen genialidades tan preciosas como por ejemplo la ya desaparecida del mercado español (por lo menos así se me ha informado) Adelscott. Una cerveza magníficamente elaborada y que mucha gente cree es escocesa, quizá porque su composición contiene malta de whisky, que no licor de whisky.
Belzebuth, otra preciosa y magnifica cerveza solo apta para aquellos a los que les gusten los sabores fuertes, potentes y muy maltosos. Son 13 grados de Strong Ale, que para mi parecer se acerca más a una Barley Wine. En una copa de brandy, sentado en una butaca de cuero y escuchando música clásica, es una cerveza para relajarse.
Les Brasseurs De Gayant son una pequeña empresa artesanal que elabora grandes cervezas tales como:
-La Divine (Biere de Garde). Para mí, de las mejores que he probado nunca. Mejor incluso que Chimay con todo su renombre.
-La Biere du Démon (Imperial Pils), una cerveza fuerte de 12 grados, que trastorna la boca y el paladar con su fuerza.
-Saint Landelin, una cerveza de abadía estupenda y que me encantaría poder disponer de ella en la tienda. Todo se andará. Todo se andará.
-Te Quieros, una cerveza que nada envidia a la famosa Desperados, que también es francesa, no mejicana.
He descubierto hace poco una nueva casa que encuentro excelentísima: Page 24. Su Hildegarde blonde, y su Hildegarde Ambrée, dos estupendas cervezas al más puro estilo francés (Biere de Garde). La rubia, con cuerpo y mucha presencia en boca y nariz no puede dejar indiferente a nadie. Me parece que ya ha levantado alguna que otra pasión entre mis clientes. La rojiza, o ambarada, presenta notas de fruta fresca. Pomelo y naranja tanto en nariz como en boca. Presencia y persistencia hacen de ella una estupenda acompañante para el pato u otras aves sabrosas.
Me volvería loco enumerando las cervezas francesas que me gustan y que la gente desconoce por falta de experiencia, pero creo que voy a darme el gustazo y voy a dejar un reguero de nombres, para que os vayáis haciendo a la idea de que Francia mola mucho más de lo que nos dejan ver las postales de la torre Eiffel. Ahí va:
Brasserie des cimes, Pelforth, D'aubrac, Bieres de Carcassonne, La Goudale, Gavroche, Fischer...
Me quedo sin tiempo y sin memoria. Algunas más hay por ahí que no recuerdo, pero que seguro valen la pena. Ya veréis, ya. Hacedme caso y seréis más felices.
A excepción de si se os ocurre probar las Panaché. Si catáis ese brebaje, no vengáis a reclamar nada. No son más que cervezas aguadas con gaseosa. Algo que aquí se hace con limonada y llamamos clara o champú... Horroroso, en mi opinión. Oh, y en Alemania Radler. Pero eso ya es harina de otro costal.
Ale. Sed felices, comed perdices y acompañadlas con una brown afrutada. Hasta más leer.
Ya sabéis que tengo tendencias a liarme a hablar de cosas que no tienen que ver con la cerveza, así que no os asustéis si de golpe a mitad de narración se me va la pinza.
Hoy quiero loar a la patria gabacha, al país de la guillotina y a la madre de la absenta: Francia.
Relaxin glass of cervecita artesanal. No os estiréis de los pelos ni os rasguéis las vestiduras. Lo digo porque cada vez que comento algo sobre una cerveza francesa la gente me dice "Si en Francia la cerveza es una mierda". Claro que lo mismo me dicen de USA... No hay nada más atrevido que hablar sin conocer. Y sobre todo, sin haber bebido (sí, con el doble sentido lo he dicho). No podemos juzgar a los vecinos porque hablen con un quesito en la boca y nos miren con altivez. Los hemos de juzgar tras haber catado sus maravillas (y sus no tan maravillas).
Allá al norte de los Pirineos, tienen genialidades tan preciosas como por ejemplo la ya desaparecida del mercado español (por lo menos así se me ha informado) Adelscott. Una cerveza magníficamente elaborada y que mucha gente cree es escocesa, quizá porque su composición contiene malta de whisky, que no licor de whisky.Belzebuth, otra preciosa y magnifica cerveza solo apta para aquellos a los que les gusten los sabores fuertes, potentes y muy maltosos. Son 13 grados de Strong Ale, que para mi parecer se acerca más a una Barley Wine. En una copa de brandy, sentado en una butaca de cuero y escuchando música clásica, es una cerveza para relajarse.
Les Brasseurs De Gayant son una pequeña empresa artesanal que elabora grandes cervezas tales como:
-La Divine (Biere de Garde). Para mí, de las mejores que he probado nunca. Mejor incluso que Chimay con todo su renombre.
-La Biere du Démon (Imperial Pils), una cerveza fuerte de 12 grados, que trastorna la boca y el paladar con su fuerza.
-Saint Landelin, una cerveza de abadía estupenda y que me encantaría poder disponer de ella en la tienda. Todo se andará. Todo se andará.
-Te Quieros, una cerveza que nada envidia a la famosa Desperados, que también es francesa, no mejicana.
He descubierto hace poco una nueva casa que encuentro excelentísima: Page 24. Su Hildegarde blonde, y su Hildegarde Ambrée, dos estupendas cervezas al más puro estilo francés (Biere de Garde). La rubia, con cuerpo y mucha presencia en boca y nariz no puede dejar indiferente a nadie. Me parece que ya ha levantado alguna que otra pasión entre mis clientes. La rojiza, o ambarada, presenta notas de fruta fresca. Pomelo y naranja tanto en nariz como en boca. Presencia y persistencia hacen de ella una estupenda acompañante para el pato u otras aves sabrosas.
Me volvería loco enumerando las cervezas francesas que me gustan y que la gente desconoce por falta de experiencia, pero creo que voy a darme el gustazo y voy a dejar un reguero de nombres, para que os vayáis haciendo a la idea de que Francia mola mucho más de lo que nos dejan ver las postales de la torre Eiffel. Ahí va:Brasserie des cimes, Pelforth, D'aubrac, Bieres de Carcassonne, La Goudale, Gavroche, Fischer...
Me quedo sin tiempo y sin memoria. Algunas más hay por ahí que no recuerdo, pero que seguro valen la pena. Ya veréis, ya. Hacedme caso y seréis más felices.
A excepción de si se os ocurre probar las Panaché. Si catáis ese brebaje, no vengáis a reclamar nada. No son más que cervezas aguadas con gaseosa. Algo que aquí se hace con limonada y llamamos clara o champú... Horroroso, en mi opinión. Oh, y en Alemania Radler. Pero eso ya es harina de otro costal.
Ale. Sed felices, comed perdices y acompañadlas con una brown afrutada. Hasta más leer.
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Pelforth,
Saint Landelin,
Saint Silveltre
Ubicación:
Carrer d'Andrade, 6, 08018 Barcelona, España
jueves, 23 de enero de 2014
Inclasificables
Hola a todos queridos míos. Esta entrada va a ser un poco especial, porque voy a tocar un poco las pelotas a los productores, pero siempre desde el cariño. No me meto con ellos, solo intento llamar su atención a la hora de hacer según qué cosas.
El título de la entrada, no hace una mala referencia a algunas cervezas, no. Todo lo contrario. Intento exaltarlas lo máximo dentro de sus respectivos campos y estilos. Lo que pasa es que hay cosas que me traen por el camino de la amargura. Y os preguntaréis qué es lo que me trae loco. Pues me traen loco las clasificaciones.
Hace algún tiempo, pude ver una pequeña discusión alegre y desenfadada entre dos productores. Uno defendía que ya hay una clasificación de cervezas, y que no nos inventemos cosas raras. El otro, defendía que los estilos hay que desarrollarlos y darles la máxima expresión. Yo estoy de acuerdo con los dos. Me explicaré enseguida, porque puede parecer confuso.
Estoy de acuerdo con el primero porque hay que respetar los estilos. No podemos coger algo ponerle un nombre y clasificarlo de cualquier manera. Estoy de acuerdo con el segundo porque los estilos que tenemos han llegado hasta nosotros después de que alguien los inventaran y otros los clasificaran. No han aparecido por arte de magia.
Con esto, vengo a referirme a algunas cosas como por ejemplo la Wheat Bitter. Tiene un nombre muy novedoso, y aunque es una cerveza de trigo, no deja de ser una bitter. Pues le ponemos un nombre adecuado. Puede gustarnos más o menos, pero por lo menos tenemos algo diferenciado y con otro toque. O la Wheat Indian Pale Ale, por ejemplo. Una Oatmeal Pale Ale: una cerveza Pale Ale con copos de avena que le dejan un toque de cereal, vale De acuerdo. Una Black IPA... Para el carro, Mariano, que yo me bajo. Ya ha quedado claro que Pale Ale significa Ale Pálida, ¿no? Pues no se puede hacer una Black Indian Pale Ale. Pongamos un poco de sesera y digamos que es una Hopped Dark Strong Ale. Dopple/Triple Hop Black Strong Ale, etc. Yo qué sé. Mil nombres antes que BIPA. Porque una cosa es darle un toque diferente a las IPAS, y otra muy distinta es cambiar el estilo y mantener el nombre detrás de una palabra. Me sabe mal decirlo, pero queda raro y me da mal rollo.
Otra cosa fea es hacer una cerveza y no saber en donde clasificarla, o clasificarla según términos propios de una cervecera grande. Por ejemplo, y no voy a dejar nombres, porque sería de mal gusto por mi parte: Unos chicos me trajeron unas muestras de una cerveza de trigo. El estilo: Trigo. Vale. ¿Trigo qué? ¿Wit belge o German Weiss? No saben. Alemana, suponen. Bueno, tras una cata, acabo concretando que el estilo se aproxima más a una Hoegaarden que a una Franziskaner y así se lo comento.
Otro claro caso de mala clasificación: Llamar Bock a una negra Lager. Si alguna casa comercial ha llamado Bock a su negra Munich, no es porque el estilo sea Bock, sino porque en alemán significa "Macho cabrío", y por lo visto, el pelaje de las razas autóctonas alemanas es muy oscuro y se asemeja al color de una Schwarzbier. Como algunos ya sabréis, bock es un término para las cervezas lager de alta graduación y corta guarda.
Y ahora vienen las inclasificables de verdad. Las que no sabes por donde cogerlas. No porque estén mal hechas o sean desagradables, todo lo contrario, sino porque no encajan en ninguna definición conocida. No son Ale, ni son Lager. Tampoco son lámbicas. Están fermentadas con levadura de cava "Els Cingles de Calldetenes".
Si una cerveza fermenta con Saccharomyces Bayanus la denominaremos tipo Lager. Si fermenta Saccharomyces Cerevisiae concretaremos que es Ale. Si la levadura es de cava (y no se cual es la clasificación de esta levadura), ¿dónde las metemos?
Son realmente interesantes, porque disponen de unas notas afrutadas que no son comunes en las Lager, pero carecen de la densidad de las Ale y son ligeramente ácidas, como las lámbicas, su carbonización es de aguja...
No las puedo poner como Barley Wine, porque no tienen la graduación adecuada, pero tampoco hay dónde encajarlas. Yo propondría un invento. Una nueva clasificación para semejante cosa. Para este híbrido de curiosa fermentación, las incluiría dentro del tipo Lager, ya que hacen la "baja fermentación" y les pondría un nombre expreso para este nuevo ser venido al mundo: "Cava de malta".
Ya va siendo hora de que nosotros tengamos un nombre para algo nuestro. Para algo distinguido. Algo único. Si los franceses tienen sus Biere de Garde, los alemanes sus Rauchbier y sus Berliner weiss, los países bálticos las Imperial Stout, Irlanda las Irish Red, tal y cual, ¿porqué no tener nosotros una denominación propia? ¿Porqué no usar una nueva clasificación en esta inclasificable? Y para el público foráneo, le ponemos Barley Cava y a soplar velas al puerto.
Puede que me haya emocionado, pero es mi opinión. Por el momento están por clasificar, no solo estas últimas, sino las antes mencionadas.
Espero, de verdad, que alguien les ponga nombre a estas cositas que los cerveceros artesanos se van sacando de la manga y que no pertenecen a nada antes nombrado con lo que no tienen parangón (chimpón).
Paro ya, que voy a llegar a las antípodas con tanta profundidad de pensamiento.
Gracias a todos por leerme y llegar hasta aquí, sed buenos, sed felices, bebed bien y vivid mejor.
Salud y hasta la próxima vez que nos leamos.
El título de la entrada, no hace una mala referencia a algunas cervezas, no. Todo lo contrario. Intento exaltarlas lo máximo dentro de sus respectivos campos y estilos. Lo que pasa es que hay cosas que me traen por el camino de la amargura. Y os preguntaréis qué es lo que me trae loco. Pues me traen loco las clasificaciones.
Hace algún tiempo, pude ver una pequeña discusión alegre y desenfadada entre dos productores. Uno defendía que ya hay una clasificación de cervezas, y que no nos inventemos cosas raras. El otro, defendía que los estilos hay que desarrollarlos y darles la máxima expresión. Yo estoy de acuerdo con los dos. Me explicaré enseguida, porque puede parecer confuso.
Estoy de acuerdo con el primero porque hay que respetar los estilos. No podemos coger algo ponerle un nombre y clasificarlo de cualquier manera. Estoy de acuerdo con el segundo porque los estilos que tenemos han llegado hasta nosotros después de que alguien los inventaran y otros los clasificaran. No han aparecido por arte de magia.
Con esto, vengo a referirme a algunas cosas como por ejemplo la Wheat Bitter. Tiene un nombre muy novedoso, y aunque es una cerveza de trigo, no deja de ser una bitter. Pues le ponemos un nombre adecuado. Puede gustarnos más o menos, pero por lo menos tenemos algo diferenciado y con otro toque. O la Wheat Indian Pale Ale, por ejemplo. Una Oatmeal Pale Ale: una cerveza Pale Ale con copos de avena que le dejan un toque de cereal, vale De acuerdo. Una Black IPA... Para el carro, Mariano, que yo me bajo. Ya ha quedado claro que Pale Ale significa Ale Pálida, ¿no? Pues no se puede hacer una Black Indian Pale Ale. Pongamos un poco de sesera y digamos que es una Hopped Dark Strong Ale. Dopple/Triple Hop Black Strong Ale, etc. Yo qué sé. Mil nombres antes que BIPA. Porque una cosa es darle un toque diferente a las IPAS, y otra muy distinta es cambiar el estilo y mantener el nombre detrás de una palabra. Me sabe mal decirlo, pero queda raro y me da mal rollo.
Otra cosa fea es hacer una cerveza y no saber en donde clasificarla, o clasificarla según términos propios de una cervecera grande. Por ejemplo, y no voy a dejar nombres, porque sería de mal gusto por mi parte: Unos chicos me trajeron unas muestras de una cerveza de trigo. El estilo: Trigo. Vale. ¿Trigo qué? ¿Wit belge o German Weiss? No saben. Alemana, suponen. Bueno, tras una cata, acabo concretando que el estilo se aproxima más a una Hoegaarden que a una Franziskaner y así se lo comento.
Otro claro caso de mala clasificación: Llamar Bock a una negra Lager. Si alguna casa comercial ha llamado Bock a su negra Munich, no es porque el estilo sea Bock, sino porque en alemán significa "Macho cabrío", y por lo visto, el pelaje de las razas autóctonas alemanas es muy oscuro y se asemeja al color de una Schwarzbier. Como algunos ya sabréis, bock es un término para las cervezas lager de alta graduación y corta guarda.
Y ahora vienen las inclasificables de verdad. Las que no sabes por donde cogerlas. No porque estén mal hechas o sean desagradables, todo lo contrario, sino porque no encajan en ninguna definición conocida. No son Ale, ni son Lager. Tampoco son lámbicas. Están fermentadas con levadura de cava "Els Cingles de Calldetenes".Si una cerveza fermenta con Saccharomyces Bayanus la denominaremos tipo Lager. Si fermenta Saccharomyces Cerevisiae concretaremos que es Ale. Si la levadura es de cava (y no se cual es la clasificación de esta levadura), ¿dónde las metemos?
Son realmente interesantes, porque disponen de unas notas afrutadas que no son comunes en las Lager, pero carecen de la densidad de las Ale y son ligeramente ácidas, como las lámbicas, su carbonización es de aguja...
No las puedo poner como Barley Wine, porque no tienen la graduación adecuada, pero tampoco hay dónde encajarlas. Yo propondría un invento. Una nueva clasificación para semejante cosa. Para este híbrido de curiosa fermentación, las incluiría dentro del tipo Lager, ya que hacen la "baja fermentación" y les pondría un nombre expreso para este nuevo ser venido al mundo: "Cava de malta".
Ya va siendo hora de que nosotros tengamos un nombre para algo nuestro. Para algo distinguido. Algo único. Si los franceses tienen sus Biere de Garde, los alemanes sus Rauchbier y sus Berliner weiss, los países bálticos las Imperial Stout, Irlanda las Irish Red, tal y cual, ¿porqué no tener nosotros una denominación propia? ¿Porqué no usar una nueva clasificación en esta inclasificable? Y para el público foráneo, le ponemos Barley Cava y a soplar velas al puerto.
Puede que me haya emocionado, pero es mi opinión. Por el momento están por clasificar, no solo estas últimas, sino las antes mencionadas.
Espero, de verdad, que alguien les ponga nombre a estas cositas que los cerveceros artesanos se van sacando de la manga y que no pertenecen a nada antes nombrado con lo que no tienen parangón (chimpón).
Paro ya, que voy a llegar a las antípodas con tanta profundidad de pensamiento.
Gracias a todos por leerme y llegar hasta aquí, sed buenos, sed felices, bebed bien y vivid mejor.
Salud y hasta la próxima vez que nos leamos.
domingo, 12 de enero de 2014
El ABC de las cervezas.
Hola mis queridos y queridas. Hoy me he levantado calentito y con ganas de darle gusto a los dedos tecleando, que es uno de los pocos placeres que, gracias a Dios, la vida me ofrece (si me ofreciera demasiados dejarían de ser placeres para ser cosas cotidianas y no tendrían gracia).
No pretendo hacer una entrada al uso. Tan solo tengo ganas de escribir y llevo horas tumbado pensando en una canción de un grupo que hace uso del alfabeto militar para ser soez, pero con tanta gracia que me encanta. El titulo de la canción es "Foxtrot Uniform Charlie Kilo".
¿Qué tiene que ver la velocidad con el tocino? Pues que el tocino corre a gran velocidad para que no lo cojan para la matanza... Ya empiezo a divagar... Se nota que es domingo y me he levantado voluntariamente.
Tiene que ver con que pensando pensando, nunca he visto un abecedario relacionado con la cerveza, así que investigaré un par de minutos para las letras que no me acaban de surgir de mi mente y comenzaré a crearlo. Y espero que me quede conseguido.
Ya está. Soy rápido investigando, ¿eh? Jejeje. En fin... Aquí os dejo mi Abeercedario.
A-Alt; B-Barley Wine ; C-Californian Common; D-Dortmuntder ; E-ESB (Extra Special Bitter); F-Foreign; G-Gose; H-Hefeweiss ; I-IPA(Indian Pale Ale); J-Jarra*; K-Kölch; L-Lámbica; M-Milk Stout; N-Nelson Sauvin; O-Oktoberfest; P-Pilsner ; Q-Quotes*; R-Rauchbier; S-Saison; T-Tulipan; U-Ultra; V-Viena; W-Wit belge; X-galaXi*; Y-Yeast-; Z-Zwickel.
*No me juzguéis. La carne es débil y me gustaría veros a vosotros intentando conseguir el puñetero abecedario entero con referencias al mundo de las cervezas.
En fin... soy consciente de que no es la mejor de las entradas, pero la verdad es que no me importa. Hay mejores libros que 50 sombras de Grey y bien que se vende. Divagaciones... Cómo me gustan las divagaciones...
Queridos, hoy es Domingo, por lo que me vuelvo a la cama ahora que ya tengo lo que quería: mi Abeercedario.
Sed buenos, sed malas, y por favor, bebed bien y sed felices.
Salud.
No pretendo hacer una entrada al uso. Tan solo tengo ganas de escribir y llevo horas tumbado pensando en una canción de un grupo que hace uso del alfabeto militar para ser soez, pero con tanta gracia que me encanta. El titulo de la canción es "Foxtrot Uniform Charlie Kilo".
¿Qué tiene que ver la velocidad con el tocino? Pues que el tocino corre a gran velocidad para que no lo cojan para la matanza... Ya empiezo a divagar... Se nota que es domingo y me he levantado voluntariamente.
Tiene que ver con que pensando pensando, nunca he visto un abecedario relacionado con la cerveza, así que investigaré un par de minutos para las letras que no me acaban de surgir de mi mente y comenzaré a crearlo. Y espero que me quede conseguido.
Ya está. Soy rápido investigando, ¿eh? Jejeje. En fin... Aquí os dejo mi Abeercedario.
A-Alt; B-Barley Wine ; C-Californian Common; D-Dortmuntder ; E-ESB (Extra Special Bitter); F-Foreign; G-Gose; H-Hefeweiss ; I-IPA(Indian Pale Ale); J-Jarra*; K-Kölch; L-Lámbica; M-Milk Stout; N-Nelson Sauvin; O-Oktoberfest; P-Pilsner ; Q-Quotes*; R-Rauchbier; S-Saison; T-Tulipan; U-Ultra; V-Viena; W-Wit belge; X-galaXi*; Y-Yeast-; Z-Zwickel.
*No me juzguéis. La carne es débil y me gustaría veros a vosotros intentando conseguir el puñetero abecedario entero con referencias al mundo de las cervezas.
En fin... soy consciente de que no es la mejor de las entradas, pero la verdad es que no me importa. Hay mejores libros que 50 sombras de Grey y bien que se vende. Divagaciones... Cómo me gustan las divagaciones...
Queridos, hoy es Domingo, por lo que me vuelvo a la cama ahora que ya tengo lo que quería: mi Abeercedario.
Sed buenos, sed malas, y por favor, bebed bien y sed felices.
Salud.
jueves, 2 de enero de 2014
Propósitos para este 2014
Feliz Año Nuevo a todos, queridos y queridas míos. Estoy muy contento de ir viéndoos de nuevo a todos, y de ver gente nueva.
Estas fiestas, una cantidad ingente de personas me han hecho un regalo estupendo: Me han comprado cerveza para regalar. Y eso, es estupendo por dos cosas. La primera, es que la gente tiene para hacer sus regalitos, lo que es probable que sea una buena señal de que la cosa mejora (o eso le pido al Altísimo). La segunda, es que gracias a ello, muchas personas me han conocido a través de esos regalos, lo que provoca una crecida rica en clientes.
No obstante, aun y que estas fiestas han sido positivas para mi economía, lo que pretendo exponer con la siguiente entrada al blog son dos cosas. A saber:
1º- La gente está muy loca (lo digo positivamente y con la mejor esperanza de que la locura crezca). En uno de esos regalos, que alguien con cariño le ha hecho a otra persona, se encontraba una referencia nueva que he adquirido para fiestas (de lo cual me alegro y de la que ya habrá de ella una entrada aparte en otro momento): Minera Avet-weizen. Una Weizenbier catalana artesanal de 50cl, como marca la tradición para este estilo. La locura positiva es que está tan "requetebuena" (así, todo junto), que la persona obsequiada vino por primera vez (creo) a la tienda a pedirme más. Claro, con tanto regalo solo me quedaban dos botellas. "-Con dos no hago nada. Quiero más. -Lo siento, no me quedan... -¿Me puedes traer una caja? -Son de doce unidades... -Sí, sí. Quiero una caja."...
Más o menos esas fueron las palabras. Evidentemente, como soy cumplidor (o eso intento si las comerciales me son propicios), esta señora y su marido pudieron volver a pasar para recoger su caja en menos de lo que se tarda en descorchar un tapón corona.
La cosa no acaba aquí. Otro señor, que anda loco por otra weizenbier (esta vez, natural alemana) me pidió que por favor le trajera una caja para regalar en reyes. Aquí tiene su Schöfferhofer esperándolo en candeletas...
Lo que digo: Hay gente muy loca, y es que no es para menos. No volverse loco con según qué cervezas, solo puede significar una cosa. No se qué puede ser, pero solo puede ser una. No, no me leáis así. No tengo todas las respuestas, porque en mi limitada mente humana no entiendo ni concibo el no enloquecer con, al menos, un caldo de cereales concreto. Supongo que por eso no la humanidad bebe de otras fuentes de la alegría que a mí no me convencen (por ejemplo, el vino). Si a todos nos gustara lo mismo, se agotaría y nos veríamos abocados a beber agua.
Que me extiendo como una mancha de vino en un mantel blanco y divago en demasía.
2º- Ya no me acuerdo... Ah, sí. Mis propósitos para el nuevo año. Intentaré ser más comedido que con la anterior parrafada.

Mis propósitos para este año que entra son (como no) doce.
1- Tener nuevas referencias cada mes.
2- Moderación a la hora de adquirir cervezas nuevas y no comprarlas todas el mismo mes.
3- Ofrecer el mejor trato de todo el sector de ventas de cerveza.
4- Mantener la calidad en mis productos.
5- Enseñar, cual profesor o maestro, las virtudes de la cerveza al mundo.
6- Seguir aprendiendo y aumentando mis conocimientos en pro de la cultura cervecera.
7- Promover el consumo saludable y responsable.
Estas fiestas, una cantidad ingente de personas me han hecho un regalo estupendo: Me han comprado cerveza para regalar. Y eso, es estupendo por dos cosas. La primera, es que la gente tiene para hacer sus regalitos, lo que es probable que sea una buena señal de que la cosa mejora (o eso le pido al Altísimo). La segunda, es que gracias a ello, muchas personas me han conocido a través de esos regalos, lo que provoca una crecida rica en clientes.
No obstante, aun y que estas fiestas han sido positivas para mi economía, lo que pretendo exponer con la siguiente entrada al blog son dos cosas. A saber:
1º- La gente está muy loca (lo digo positivamente y con la mejor esperanza de que la locura crezca). En uno de esos regalos, que alguien con cariño le ha hecho a otra persona, se encontraba una referencia nueva que he adquirido para fiestas (de lo cual me alegro y de la que ya habrá de ella una entrada aparte en otro momento): Minera Avet-weizen. Una Weizenbier catalana artesanal de 50cl, como marca la tradición para este estilo. La locura positiva es que está tan "requetebuena" (así, todo junto), que la persona obsequiada vino por primera vez (creo) a la tienda a pedirme más. Claro, con tanto regalo solo me quedaban dos botellas. "-Con dos no hago nada. Quiero más. -Lo siento, no me quedan... -¿Me puedes traer una caja? -Son de doce unidades... -Sí, sí. Quiero una caja."...
Más o menos esas fueron las palabras. Evidentemente, como soy cumplidor (o eso intento si las comerciales me son propicios), esta señora y su marido pudieron volver a pasar para recoger su caja en menos de lo que se tarda en descorchar un tapón corona.
La cosa no acaba aquí. Otro señor, que anda loco por otra weizenbier (esta vez, natural alemana) me pidió que por favor le trajera una caja para regalar en reyes. Aquí tiene su Schöfferhofer esperándolo en candeletas...
Lo que digo: Hay gente muy loca, y es que no es para menos. No volverse loco con según qué cervezas, solo puede significar una cosa. No se qué puede ser, pero solo puede ser una. No, no me leáis así. No tengo todas las respuestas, porque en mi limitada mente humana no entiendo ni concibo el no enloquecer con, al menos, un caldo de cereales concreto. Supongo que por eso no la humanidad bebe de otras fuentes de la alegría que a mí no me convencen (por ejemplo, el vino). Si a todos nos gustara lo mismo, se agotaría y nos veríamos abocados a beber agua.
Que me extiendo como una mancha de vino en un mantel blanco y divago en demasía.
2º- Ya no me acuerdo... Ah, sí. Mis propósitos para el nuevo año. Intentaré ser más comedido que con la anterior parrafada.

Mis propósitos para este año que entra son (como no) doce.
1- Tener nuevas referencias cada mes.
2- Moderación a la hora de adquirir cervezas nuevas y no comprarlas todas el mismo mes.
3- Ofrecer el mejor trato de todo el sector de ventas de cerveza.
4- Mantener la calidad en mis productos.
5- Enseñar, cual profesor o maestro, las virtudes de la cerveza al mundo.
6- Seguir aprendiendo y aumentando mis conocimientos en pro de la cultura cervecera.
7- Promover el consumo saludable y responsable.
8- Conocer a mis clientes (e intentar acordarme de todos... porque tengo una memoria de pena para la gente).
9- Conseguir posicionarme como un referente entre los cerveceros.
10- Mantener la cordura cuando me traen algo tan exquisito que me lo bebería todo ahí mismo.
11- Hacerme millonario con un boleto de lotería y abrir una tienda gigantesca (eso más que un propósito es un sueño que tuve un día, pero que me hace gracia contarlo aquí).
12- Continuar siempre firmes y adelante con todos los anteriores propósitos.
Bueno, queridos míos todos. Espero que me ayudéis a cumplir con mis propósitos, porque seamos realistas, estoy aquí gracias a vosotros. Sin gente que aprecie esto, no estaría haciendo lo que hago.
Un abrazo, un beso, un choque de puños, una palmada en el trasero o en la espalda, o lo que vosotros prefiráis que os dé para felicitaros este año nuevo, tan lleno de posibilidades. Os deseo felicidad, salud y dinero. Con el dinero no puedo hacer nada, pero con las dos primeras, una cerveza puede ayudar.
Salut i bona birra.
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